REMEDIOS CASEROS PARA EL DOLOR DE HUESOS

9 recetas que lo ayudarán a prevenir y combatir este mal.

Muchas personas sufren de dolor de huesos por diferentes razones.
Sábado 2 de Noviembre del 2019 | 2:34 pm

Los huesos son piezas de forma y tamaño diferentes constituidas por un tejido especial, duro y resistente, llamado tejido óseo, cuyo conjunto forma la armazón de sostén del cuerpo o esqueleto.

Con pequeñas variaciones individuales, tenemos en el cuerpo un total de unos 206 huesos distribuidos de la siguiente manera: 29 huesos en el cráneo, 26 huesos en la columna vertebral y la pelvis, 64 huesos en las extremidades superiores, 62 huesos en las extremidades inferiores y 25 huesos en el tórax (costillas y esternón).

La consistencia y la fragilidad del hueso varían según las edades. En los niños, en los que la impregnación de sales minerales del hueso no es aún completa, es blando pero no frágil. Se dobla, pero no se quiebra con facilidad. En el adulto es duro y resistente, en tanto que en el viejo es más frágil (osteoporosis). De ahí que las fracturas sean más comunes en los ancianos.

Los huesos tienen, más o menos, la misma composición. Es una sustancia dura, de color blanco grisáceo, que en sus dos tercios está formada de materia inorgánica (mineral), especialmente de fosfato cálcico, que da al hueso dureza pero, al mismo tiempo, cierta fragilidad.

El tercio restante es materia orgánica (animal), la cual proporciona al hueso resistencia. La parte central de los huesos largos y las celdillas de los huesos esponjosos están ocupadas por la médula ósea, sustancia grasosa que juega un papel importante en la producción de los glóbulos rojos de la sangre. Es una materia orgánica de alto valor alimenticio.

Hay también en el hueso un pequeño porcentaje de agua, que disminuye a medida que el hueso envejece. Esta deshidratación con un acrecentamiento de la sustancia mineral hace que los huesos de los viejos sean más frágiles y más difíciles de soldar que los de los jóvenes.

REMEDIOS POPULARES

Remedio 1: Verter 1 cucharada de jengibre en polvo en una taza de agua que esté hirviendo. Tomar 2 tazas al día.

Remedio 2: Hervir 2 papas (con todo de cáscara previamente lavada) en ½ litro de agua por 10 minutos. Empapar una gasa con esta preparación y aplicar caliente sobre la zona afectada por el dolor.

Remedio 3: Verter en 1 taza de agua 1 cucharadita de hojas secas de abedul y hervir por 5 minutos. Colar y dejar refrescar. Colar y tomar 3 tazas al día.

Remedio 4: Consumir 1 cápsula de suplemento de Boswelia serrata al día.

Remedio 5: Calentar una hoja grande de repollo o col y aplicar directamente sobre la zona afectada por el dolor.

Remedio 6: Verter 1 cucharada de raíz de harpagofito, previamente lavada y picada, en 1 taza de agua y hervir por 5 minutos. Dejar refrescar, colar y tomar 2 veces al día.

Remedio 7: Tomar baños de agua caliente (pero que no queme), por lo menos, 2 veces al día. Es importante observar que hidroterapia cálida tiene un efecto térmico que favorece a los huesos. Este remedio está indicado, también, para procesos inflamatorios o degenerativos óseos.

Remedio 8: Aplicar empastos de arcilla caliente en la zona afectada por el dolor.

Remedio 9: Usar remedios homeopáticos como Bryonia, Pulsatilla, Caustícum, Rhus tox y Ruta graveolens.