Es recomendable también para dolor de estómago, la anemia y la vesícula

PAPAYA PARA LAS ÚLCERAS

Lunes 11 de Febrero del 2019 | 6:30 am

En la papaya se dan cita minerales esenciales, como el potasio, el calcio y el sodio; vitaminas A, B, C y D; fibra dietética y una mínima aportación de grasa.
Son tales sus beneficios sobre el organismo que los nativos de Costa Rica y México lo conocen como el árbol de la buena salud, una medicina capaz de curar casi todas las enfermedades.
Además de facilitar la digestión, calma el dolor e inflamación del estómago, la diarrea, el estreñimiento, y elimina los parásitos que se instalan en el intestino. Su consumo está recomendado tanto para hipertensos como para quienes padecen anemia y enfermos de vesícula.

PAPAÍNA MILAGROSA
Sus propiedades van más allá, puesto que también resulta muy efectiva en casos de insuficiencia cardiaca y crisis de taquicardia. Eso sí, bajo prescripción médica y durante un periodo de tiempo no superior a cinco días.
También debe destacarse el efecto cicatrizante de esta fruta, pudiendo emplearse en los casos de úlceras gástricas, y la posibilidad de extraer de su interior quimiopapaína, que se emplea para el tratamiento mediante inyección intradiscal de las hernias discales.
La papaya posee un aspecto exterior casi redondo, de color amarillo verdoso, con pulpa blanda y semillas de color negro. De ella se extrae la papaína, una enzima poderosa a la que debe sus virtudes para facilitar la digestión y que resulta idónea para suavizar la carne y limpiar las heridas infectadas. Esta sustancia se caracteriza también por un efecto laxante y se encuentra tanto en las hojas de la planta, como en el fruto verde y, sobre todo, en las semillas; especialmente, cuando están maduras.

TAMBIEN SUS SEMILLAS
En su libro Papaya, sanando con la fruta milagrosa, Barbara Simonsohn atribuye a los indios pieles rojas del sur y el centro de Norteamérica la invención de la terapia de enzimas y asegura que “los indios usan estos frutos, incluso, para tratar el cáncer”.
Simonsohn recomienda, por ello, no tirar las semillas, sino comerlas directamente o combinarlas con otros alimentos para disfrazar su amargor.
Cuando las semillas están frescas, contienen también un compuesto llamado carpasemina, que tiene una acción destructiva sobre distintos parásitos. Gracias a su peculiar sabor, esta sustancia es muy apreciada en gastronomía, tanto en ensaladas, como en cócteles, salsas y postres. La papaya también se puede combinar con frutas o carnes y es especialmente requerida para la elaboración de cremas, mousses y jugos.

ELIMINA TOXINAS
Algunos especialistas aseguran que los jugos actúan de la misma manera que la fruta entera y eliminan las toxinas del tracto digestivo, potencian los procesos inmunológicos y evitan el envejecimiento prematuro de las células. Por algo es la fórmula elegida por la mayoría de las personas para el consumo de frutas, aunque su elaboración supone más trabajo que comer la pieza entera.
Las últimas investigaciones concluyen que incluir dos vasos de jugo en la dieta diaria reduce en un 30% la probabilidad de accidentes cerebrales y que algunos tipos de cáncer en adultos –próstata, vejiga, esófago y estómago, por ejemplo– también se podrían evitar.

NATURAL O EN JUGO
Conocidas las múltiples propiedades de la papaya, es necesario estar al tanto sobre cómo sacarlas el máximo partido. Debemos considerar que lo mejor siempre es tomar las frutas tal y como las proporciona la naturaleza, no obstante, en el caso de buscar una acción antinflamatoria, puede ser interesante tomar preparados con una cantidad mayor de papaína.
Lo que sí se debe tener en cuenta es que no conviene excederse en el pelado, ya que la parte más externa, la que está justo debajo de la piel, es la que concentra mayor cantidad de vitaminas. En jugo, la papaya conserva también la mayoría de sus propiedades, aunque pierde gran parte de la fibra.

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