LA CALABAZA CONTRA LOS PARÁSITOS

La calabaza contiene gran cantidad de vitaminas y también mucho potasio.

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La calabaza, llamada en algunas regiones zapallo o auyama, perteneciente a la familia de las cucurbitáceas y originaria de América, es el fruto de una planta relacionada al melón, pepino y sandía.

Esta planta tiene un tallo largo, rastrero y provisto de hojas grandes. Las calabazas están compuestas por aminoácidos (alanina, arginina, cucurbitacina, cistina, glicina, histidina, soleucina, usina), ácidos (linoleico, aspártico, oleico y palmítico), vitaminas A, C y del complejo B (niacina, tiamina) y minerales (calcio, magnesio, zinc, potasio, hierro, entre otros).

En cuanto a sus semillas, son muy conocidas por su alto contenido en carbohidratos, aminoácidos y ácidos grasos insaturados. Igualmente, poseen vitaminas B, C, D, E y K y minerales como calcio, potasio, zinc, niacina y fósforo.

PROPIEDADES

La calabaza figura constantemente en los escritos de Hipócrates. Ha sido muy recomendada por todos los antiguos y modernos herbolarios como buen medio diurético y sus pepitas como vermífugo excelente para la expulsión de lombrices o parásitos intestinales como la solitaria (tenia).

Debido a que las semillas de calabaza contienen cucurbitacina, ayuda a desinflamar la próstata e impide su crecimiento excesivo (hipertrofia). Las semillas de calabaza contienen también el oligoelemento zinc, usado por sí mismo en medicina natural en alteraciones del sistema reproductor como, por ejemplo, la esterilidad y la impotencia.

La pulpa de la calabaza se emplea como remedio eficaz, ya que aporta mucho potasio, para las enfermedades del riñón y el corazón que van acompañadas de hidropesía (retención de líquidos).

Igualmente, la calabaza (su pulpa) tiene propiedades laxantes y depurativas y resulta siempre recomendable para el tratamiento del estreñimiento, las hemorroides y afecciones estomacales y pancreáticas.

En cuanto a su aplicación externa, ayuda a eliminar las asperezas de la piel, tras aplicar mascarillas hechas con pulpa de calabaza, cada noche. Este mismo remedio se emplea para favorecer la curación de diversas quemaduras.

Se puede colocar compresas elaboradas con el jugo de calabazas y aceite de oliva como remedio para combatir los dolores reumáticos.

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