DI MARÍA GUÍA AL PSG A SU PRIMERA FINAL

Dos asistencias y un gol del argentino colocan a los franceses a un solo paso de la orejona.

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El partido lo empezó a ganar en la pizarra Thomas Tuchel. Primero, dándole más talento que brega al centro del campo con Paredes en lugar de Gueye, y priorizando la velocidad y las carreras al espacio de Neymar y Di María, uno en cada banda, para ubicar a Mbappé de delantero centro en lugar de Icardi. Segundo, con una asfixiante presión alta que provocó numerosos errores en la salida del balón de los alemanes, algo que no sucedía en campo propio del PSG, que se quitaba rápidamente el balón de encima con un desplazamiento en largo, desconectando uno de los puntos fuertes del sistema de Nagelsmann.

Estos movimientos de ajedrez de Tuchel dieron resultado desde el pitido inicial. Los primeros cuarenta y cinco minutos del PSG fueron una tortura para el Leipzig. En el 5, puntera al palo de Neymar tras un brillante pase filtrado de Mbappé. Un minuto después, papeles cambiados y gol anulado a Kylian por mano previa del brasileño. Gulacsi demoró mucho el despeje y Neymar llegó a tiempo para bloquear su golpeo, pero lo hizo con la muñeca izquierda, situada por encima del hombro. Acción ilegal.

En el 13, dentellada con premio. Falta lateral botada por Di María y Marquinhos la remató a la escuadra. Centro perfecto en fuerza y altura, y salto poderoso del pivote brasileño, anticipándose a toda la defensa alemana, hipnotizada con el golpeo del argentino.

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El 1-0 provocó un mínimo descanso en el PSG, que aprovechó el Leipzig para que viéramos por televisión a Sergio Rico, invisible durante todo el partido. En el 23, internada de Laimer por la derecha y remate de Poulsen a las vallas de publicidad. Una gota en el desierto.

Doble madera de Neymar

La presión del PSG desnudaba las limitaciones técnicas de los tres centrales del Leipzig, que eran una fábrica de regalos. Mbappé, en otro robo, tuvo el segundo en un mano a mano producido por Ander Herrera, rápido al quite y fino en la asistencia. Gulacsi tapó el disparo de Kylian.

Pasado el minuto 30, el palo volvió a aliarse con el guardameta húngaro, que se vio sorprendido en una falta lateral botada por Neymar. En lugar de centrar, el brasileño la puso por el exterior de la minibarrera. La madera volvía a darle la espalda al «10»

No así a Di María, que justo antes del descanso puso el 2-0 y dejó la semifinal encarrilada. Nuevo error en la salida del balón de Gulacsi, que esta vez no perdona el PSG. Herrera recogió el regalo, filtró el balón a Neymar y el brasileño, con la espuela, asistió a Di María, que libre de marca dentro del área definió suavemente con el interior de su bota izquierda.

Tras el descanso, el Leipzig sacó el orgullo y encerró al PSG en los primeros diez minutos, aunque con más ruido que nueces. Un par de saques de esquina pero ningún disparo a puerta. Esa ausencia de dinamita es lo que le sobraba al PSG, que en el 56, en su primera llegada al área rival de esta segunda parte, bajó el telón de la semifinal. Cabezazo de Bernat a centro de Di María, en otro premio a la presión alta. Dos asistencias y un tanto del Fideo, junto a Neymar los dos mejores futbolistas del partido.

El 3-0 apagó la última media hora. Ni el Red Bull Leipzig tenía argumentos para soñar con la remontada ni el PSG voluntad de ahondar en la herida. El objetivo estaba cumplido. Nueve años y más de 1.000 millones de euros después, el PSG de Al-Khelaifi por fin está en una final de la Liga de Campeones. Falta lo más importante, que es elevar al cielo de Lisboa la orejona, pero a diferencia de años anteriores, los franceses ya solo están a noventa minutos de levantar los brazos en la meta. Con permiso del Bayern (o del Olympique de Lyon).

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