Walter Medizabal
Consultorio Jurídico

¿EL ABOGADO DEL DIABLO?

Sábado 23 de Mayo del 2020 | 7:35 am

Doctor, soy su estudiante en ética jurídica. ¿Cómo se puede ser ético si tengo que defender a delincuentes?

RESPUESTA:

Imagino que, la persona que acude al abogado le dice la verdad del ilícito proceder. “La transgresión a los principios éticos agravia a la Orden”, por ello se puede afirmar su connotación pública, así el Decreto Legislativo 1265, del 2016, dispuso que “todos los colegios de abogados están en obligación de implementar un Código de Ética y un Tribunal de Honor”.

Previamente y con efecto vinculante, el artículo 1 del Código de Ética del Abogado y su Reglamento, firmados en Ica, 001-2012-JDCAP-P, el 14 de abril de 2012, expresa: “Las disposiciones contenidas en este Código, son obligatorias para los abogados inscritos en los Colegios de Abogados de la República”. Así, el artículo 3 del Código de Ética del Abogado señala: “La abogacía tiene por fin la defensa de los derechos de las personas y la consolidación del Estado de Derecho, la justicia y el orden social”. Estimados, el abogado tiene la libertad irrestricta para el ejercicio de la defensa o asesoría y el derecho una contraprestación equitativa.

Ahora, el artículo 57 del Código de Ética señala: “Constituye grave infracción a la ética profesional que el abogado trate asuntos que patrocina con la autoridad que conoce de éstos, al margen de los medios y procedimientos permitidos por la ley.”

Voy a permitirme referirme tres casos (públicos) de un letrado que, ejerció la defensa en expedientes donde estuvo involucrado Montesinos, en las dos defensas técnicas (uno en Castro Castro y el otro en la Base Naval), contribuyó a la absolución de los cargos de dos ciudadanos honestos y que por cuestiones políticas y su alto cargo fueron denunciados, ¿acaso el abogado incumplió con el mandato ético? para nada. El tercer proceso, sobre violación, donde pudo conseguir la libertad con reglas (a la postre después de varios procedimientos era culpable en aquel año del delito de seducción y donde no cabía error de prohibición por su conocimiento de la ilicitud), y es que el abogado le dijo claramente que, saldría absuelto de violación; pero era culpable de otro delito que, en justicia conseguiría la libertad.

No le ofreció la libertad mediante engaños, ni vendió quimeras a los pares sobre su patrocinado, menos vendió su alma, fue un abogado ¡justo consigo mismo¡ y al mirar a su familia logró, lo que algunos no pueden… sonreír con limpieza del alma.