Vicente Diaz
El emporio de Gamarra

PRESIDENTE VIZCARRA, SE OLVIDÓ DE DIOS

Martes 15 de Septiembre del 2020 | 10:00 am

Predicar la Palabra de Dios es un deber y hoy me alienta comunicar la fragancia de la unción, sobre todo en esta hora difícil para el país. Odebrecht se ha alzado sobre el Perú como un demonio para capturar a los débiles de corazón, buscando llevar a las autoridades a su averno y por eso la corrupción aparece en las instituciones del Estado, donde caen los angurrientos, los que buscan sólo el poder y el amor al dinero.

Lamentablemente los malos políticos buscan atornillarse al puesto y no aprenden a orar por el prójimo. Hace cuatro años, en el 2016, le envié un mensaje al presidente Pedro Pablo Kuczunski; y hace dos años, el 3 de abril de 2018, hice lo propio con el ingeniero Martín Vizcarra, aquí está textualmente ese mensaje:

“Señor presidente, Ingeniero Martín Vizcarra Cornejo:

El 24 de junio del 2016 me dirigí a su antecesor, Pedro Pablo Kuczynski, con la autoridad que Dios me ha otorgado para presentarle una hoja de ruta. Le cité las sagradas Escrituras para que tomase en cuenta que necesitaba a Dios en su gobierno para no fracasar. NO HIZO CASO.

Ahora usted es el mandatario porque Dios pone las autoridades (Romanos 13: 1-2) y Él pedirá cuenta de sus actos (Génesis 9: 5-6). Yo le hablo con el poder y autoridad de Dios (tuve un encuentro personal con Él en el año 2002), que se manifiesta en Gamarra, lugar de comercio del distrito de La Victoria, bendecido por nuestro Señor, que genera miles de puestos de trabajo y es considerado la cuna de los emprendedores provincianos como usted y yo (aquí en Lima tenemos más de seis millones de emergentes emprendedores).

El actual emporio comercial lo fundé hace más de 50 años, con esfuerzo, sin apoyo de ninguna autoridad, solamente con la ayuda de Dios. Recuerde señor presidente que Dios a los gobernantes les entregó temporalmente el poder y hoy el Perú se encuentra en la crisis moral, política y democrática más terrible de los últimos años.

Las Escrituras nos dicen cómo actuar, un gobernante que tiene al señor en su proyecto actuará con justicia y honradez (Romanos: 13:6), “porque son servidores de Dios.

Señor presidente, usted tiene el apoyo del Congreso (que el pueblo repudia en casi el 90%), busque el apoyo de Dios, lo necesita, si no lo tiene en su proyecto, las consecuencias no serán buenas, le digo que si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los que la edifican; y si el señor no guarda la ciudad, en vano vela la guardia (Salnos 127: 1-2).

El temor a Dios, la moral cristiana y el Poder del Espíritu Santo son las mejores guías para el buen gobierno. Tenga presente Proverbios 29:2: Cuando los justos triunfan, el pueblo se alegra; cuando gobierna el impío, el pueblo gime.

Me dirijo a usted, respetuosamente con el Poder de Dios, muchas gracias por su atención”.

Dos años y medio después, lo evidente es que el señor Vizcarra no ha sabido darle la importancia a la presencia de Dios y al olor de la unción. Llegó su tiempo y una persona, sobre todo cuando es político, debe saber dar un paso al costado.

Recordemos al profeta Daniel que interpretó el sueño de un gobernante (Belsasar), y fue la mano de Dios la que escribió en la pared: “MENÉ, MENÉ, TEKEL y PARSÍN”. ‘MENÉ significa “Dios ha contado los días de tu reino y le ha puesto fin”. TEKEL significa “has sido pesado en las balanzas y se ha hallado que no eres bueno”. PARSÍN quiere decir “tu reino se da a los medos y los persas.’

No olvide, señor presidente, que el orgullo es una mala consejera y más todavía el no tener presente a Dios en un gobierno.