¿SALVADOR SALVARÁ AL GABINETE?

Viernes 15 de Marzo del 2019 | 5:00 am

Salvador del Solar Labarthe es el nuevo y flamante Premier del renovado gabinete ministerial. Sin embargo, ante tantos cambios ministeriales que hemos visto en este periodo de gobierno, surgen muchísimas preguntas y cuestionamientos, algunos válidos, pero desde esta columna quiero centrarme en el meollo del asunto, dejando de lado distracciones ideológicas y políticas pues aquí no nos casamos con ningún grupo de poder, ni de un lado ni del otro.

Nadie discute las cualidades profesionales del nuevo Premier y se reconoce su experiencia como exministro de Cultura; mucho menos se puede cuestionar su honorabilidad como peruano; además, no se le identifica con ningún partido político, salvo ciertas cercanías a los grupos denominados “caviares” pero, finalmente, es su derecho tener cierta tendencia política e ideológica, lo que tampoco es razón para que sea descalificado o cuestionado.

Salvador del Solar Labarthe es un profesional en la abogacía, con maestrías y estudios en el extranjero, con una destacada carrera actoral y con experiencia previa como ministro de Cultura; pero al margen de todas las virtudes y bondades que pueda tener, tan iguales como las que podemos tener muchísimos peruanos que hemos desarrollado una vida profesional digna, la pregunta es: ¿la grave crisis política, social y económica que atraviesa el país, la falta de institucionalidad, la violencia política y social; todos los demás problemas que atravesamos, como la crisis en las inversiones, realmente pueden ser atendidos por todo aquel que tenga acreditaciones académicas y profesionales? La respuesta es no. Quizás, si estuviéramos en una situación de estabilidad política y económica la respuesta sería otra; pero, así como están las cosas actualmente, con toda la crisis que atravesamos, se necesita algo más; se necesita un valor agregado que le dé el pergamino a una persona para ser Premier del Estado, este valor agregado no es otro que una importante experiencia.

Y me refiero a experiencia en el manejo de crisis nacionales, a experiencia en la planificación nacional de un Estado con proyección hacia el futuro, a experiencia de una visión de Estado, a experiencia para implementar y ejecutar las grandes reformas institucionales, a experiencia para articular con los otros sectores del aparato estatal, a experiencia para conducir las relaciones internacionales del Perú con otros países con los que tenemos actividad estratégica; es decir, se necesita tener una amplia visión nacional, macro regional e internacional para posicionar al Perú en los mercados económicos y financieros del mundo.

Es cierto que la experiencia en la vida se hace, pero el Perú no está para ensayos ni para esperar que la gente aprenda en la cancha; el país no necesita buenas voluntades, el país necesita decisiones inmediatas y eficaces.

Finalmente, pese a toda esta legítima preocupación, como peruano hago votos para que el nuevo Premier se encuentre colmado de aciertos y alejado de la corrupción. Hasta la próxima semana.

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