REMEZONES POLÍTICOS Y TRAGEDIA SIN SOLUCIÓN

Viernes 14 de Febrero del 2020 | 9:00 am

Las últimas semanas se han caracterizado por remezones políticos: a la renuncia del ahora expresidente de OSINERGMIN en medio de graves cuestionamientos, se sumó el cambio del procurador encargado del caso Lava Jato y el más reciente anuncio de que se ha pedido la renuncia de todos los directivos de dicho organismo regulador, luego de la reunión que el presidente de la República sostuvo en Palacio de Gobierno con los sobrevivientes y damnificados de la tragedia de Villa El Salvador.

Una vez más, la intervención del Estado y la toma de decisiones se producen después de que ocurren tragedias, como la originada por la deflagración del camión cisterna que transportaba gas y que se ha cobrado la vida de más de 25 peruanos. Igual sucedió cuando San Juan de Lurigancho fue afectado por la ruptura de una tubería matriz; recién allí salen todas las autoridades a imponer sanciones, a buscar responsables, pedir renuncias y a anunciar medidas que debieron tomarse con anterioridad.

¿Por qué no se fiscalizó como es debido a los vehículos que trasladan gas a nivel nacional? ¿Qué falló al interior de OSINERGMIN? ¿Por qué no contamos con políticas públicas sostenidas y que sean realmente efectivas para el bienestar de la población?

Los damnificados y sobrevivientes de la tragedia de Villa El Salvador demandan al Estado la atención de sus necesidades y la reparación del daño causado, pero la vida de 27 peruanos no tiene precio.

¿Qué sucederá con estas familias? ¿Podrán ser realmente atendidas? ¿O acaso pasada la noticia se quedarán esperando soluciones que nunca llegan?

Una vez más digo que el pueblo necesita soluciones inmediatas. El daño causado en Villa El Salvador es gravísimo, pero más grave aún es el riesgo latente al que puede estar expuesto todo el país, por la falta de efectividad en las políticas de fiscalización y control que corresponden aplicar a los organismos supervisores y reguladores como OSINERGMIN.

El gesto político es importante, pero no podemos quedarnos ahí. Es necesario que se concreten las promesas, caso contrario la población será, una vez más, la única perjudicada, especialmente los niños y adultos mayores.

Finalmente, mientras seguramente se formarán comisiones investigadoras y las autoridades se mirarán unas a otras sin solucionar el problema, seguro que la agenda nacional seguirá concentrada en “la lucha contra la corrupción”, en el caso “Odebrecht” y lo mismo de siempre. Ojalá que se actúe y se responda frente a esta tragedia y que los remezones políticos no nos distraigan de los grandes problemas que afectan al país. Hasta la próxima semana.