LLORAN POR SU SEGURIDAD

Viernes 21 de Febrero del 2020 | 8:30 am

Lamentablemente, una de las decisiones populistas, de más impacto en la población, tomada por el presidente de la República, podría quedar sin efecto: me refiero al retiro de la seguridad a los congresistas. Toda esta marcha atrás se debe al lloriqueo de algunos parlamentarios electos, a quienes les ha dolido en lo más profundo, que se les pretenda retirar una de sus gollerías favoritas, que es la de andar con resguardo policial.

Se han paseado por todos los medios anunciando que no les duele el retiro de su resguardo policial, pero al mismo tiempo han dicho que también se debería recortar la seguridad de los ministros de Estado. También andan diciendo, algunos de ellos, no todos, que no les duele que se pretenda retirarles la escolta policial, pero que no era el momento político más apropiado para el anuncio del presidente; otros han manifestado que no les duele el retiro del beneficio de la escolta pero que se han sentido atacados por el poder Ejecutivo. Conclusión, así suene repetitivo, la lectura de las cosas es que sí les duele (ja ja ja).

A mí me parece que la decisión que quiso tomar el Ejecutivo respecto del retiro de la escolta policial a los congresistas, al margen de ser populista (ja ja ja), sí tiene sentido, en la medida que ¿qué riesgo pueden correr estos señores en el Congreso de la República o en las calles, si su cargo es intrascendente?, no representan a nadie, salvo algunas excepciones; ni siquiera saben lo que van a hacer; simplemente están para satisfacer sus egos y sentir la adrenalina del poder. En otras palabras, la gran mayoría de ellos no son nadie y ni siquiera los delincuentes los conocen (ja ja ja).

Es una lástima tener que describir todo esto, pero lo que sucede es que el Congreso de la República perdió su majestuosidad política, perdió el intelecto, la prudencia, la mocedad, la ética pública; es decir ha perdido todo y con tus impuestos y los míos, esta gente va a vivir. En otras palabras, van a vivir de nosotros, la pregunta es ¿para qué? Muchos dirán frases que justifican su presencia como “equilibrio de poderes”, “control democrático”, “gobernabilidad”, ¡sí claro! Ja ja ja, todo eso está bien; el problema es ellos o muchos de ellos, pues reconozco que hay gente valiosa que puede haber ingresado al Congreso. Hasta la próxima semana.