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Iván Torres La Torre

LA GASOLINA Y LA HUELGA DE TRANSPORTE

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E l sector transporte ha anunciado un paro nacional para el próximo 27 de junio, luego que el representante de la Unión Nacional de Transportistas (UNT) informó que no se llegó a ningún acuerdo con los representantes del MTC, para prorrogar la exoneración del impuesto selectivo al consumo, reducir el costo de los combustibles, regular los peajes, entre otros pedidos formulados por este gremio.

Javier Marchese, representante de la UNT, advirtió que el paro se prolongaría de manera indefinida y que no ingresarán alimentos a la capital y a otras ciudades del país, hasta que el gobierno atienda las demandas del sector: “Estamos pidiendo a los transportistas de alimentos y a los agricultores que apuren en sus movimientos porque ya el día lunes no va a ingresar a Lima nada de alimentos”, declaró a diversos medios de prensa.

Esta medida radical, puede colocar en una situación compleja a la distribución de la cadena de alimentos a la capital y otras ciudades, en el caso que la anunciada huelga, se vuelva una medida de carácter indefinido; digo compleja por la falta de capacidad y negociación política que tiene el gobierno, no solo con el gremio de transportes, sino en general con muchos sectores que representan actividades productivas y comerciales del país. Sin embargo, no hay que alarmarse en demasía ni permitir que esta huelga genere un pánico social, en la medida que los grandes almacenes de productos de alimentos y otros, conocidos por todos nosotros como los supermercados, se encuentran “sobrestockeados”, desde hace muchos meses, en la medida que tienen sus propios proveedores y sus propios sistemas de carga; éste último sufrirá obviamente los estragos del paro de transportistas, pero, aun así, insisto, el abastecimiento podría estar garantizado salvo, a la periferia de la gran capital, donde el consumo es a través de mercados de barrios, establecimientos menores, que definitivamente sí sentirán la huelga de transporte.

Otro punto de análisis tendrá que ser el abastecimiento al mercado de entrada de alimentos a Lima, conocido como La Parada, donde definitivamente se sentirá la falta de llegada de provisiones, que genera el sobre precio, la escasez, lo cual no permitiría el abastecimiento a mercados intermedios y menores.

Finalmente, habrá que tener cuidado, sin caer en pánico, puesto que, de ser así, lo único que conseguiremos es favorecer el negocio de especuladores. Hasta la próxima semana.

(*) Abogado
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