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Iván Torres La Torre

DELINCUENCIA SUELTA EN CALLES

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Son notorios, evidentes y claros los problemas de seguridad ciudadana que se viven en el país, como producto de la ausencia de un plan contra la criminalidad por parte de la actual gestión del Ministerio del Interior.

A esto se suman las discrepancias internas entre nuestra Policía Nacional y la clase política, quien lejos de haber trazado un esquema de lucha frontal contra la delincuencia, ha evidenciado, en los últimos meses, señales políticas de abandono y maltrato institucional a nuestra policía, produciéndose muchas veces cambios extraños y manipulaciones en desmedro de una institución tutelar de nuestro orden interno; en otras palabras, una clara muestra de ausencia de voluntad política para respaldar las acciones más drásticas que puedan adoptar nuestro agentes del orden.

La falta de voluntad política está generando un debilitamiento en las acciones para salvaguardar el orden interno, manifestándose todo esto en el avance de la delincuencia, de la cual somos víctimas todos los ciudadanos. Incluso, nuestra policía hace importantes esfuerzos por cumplir su deber institucional y sin embargo, son blancos de críticas políticas, muchas de ellas agudizadas por aspectos ideológicos que apuntan a ideas extravagantes como por ejemplo la implementación de agentes ronderos en Lima y otras ciudades, iniciativa que se anunció al inicio de este gobierno, y que felizmente no ha tenido eco ni aceptación en la población.

De otro lado, ha sido blanco de duras críticas y no podía ser de otra forma, la designación de un gran número de prefectos vinculados a la Fenatep y a su vez, con preocupantes sospechas de vinculación con el Movadef. Esta situación ha encendido las alarmas de profunda preocupación, máxime si estos personajes designados han sido elegidos en base a amiguismos ajenos a todo tipo de experiencia en el manejo de una prefectura.

La situación es grave. Por esta razón, el actual ministro del Interior tiene que rendir cuentas ante el Congreso de la República sobre su plan de lucha contra la inseguridad ciudadana, en medio de otras profundas crisis provocadas por el desempleo, el alza de precios y la ausencia de una verdadera reactivación económica del país.

Finalmente, toca recuperar el principio de autoridad, descontaminar a nuestra policía nacional de sesgos ideológicos y dotarla de todas las capacidades que le permitan desarrollar su función constitucionalmente asignada. Hasta la próxima semana.

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