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Iván Torres La Torre

CONSECUENCIAS DE UNA VACANCIA

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La agenda de la vacancia política se ha “antaurizado” ante la revelación de los audios por parte del interno Antauro Humana, mediante los cuales instruía a parte de la bancada del partido político UPP con ciertas pautas, mensajes o exhortaciones e inclusive contaminando el mensaje de “vacancia ya y Antauro libertad”, con lo cual se contamina de manera objetiva la verdadera intención y el fondo de la vacancia presidencial, dejando a salvo a algunos otros congresistas que podrían tener una voluntad más auténtica y que generen una convicción por una vacancia sin esos sesgos de contaminación antaurista.

Estas intenciones partidarias, mediáticas y con algunos intereses personales de los parlamentarios ¿es lo que le conviene o interesa al país? Definitivamente no, en la medida que la comunidad internacional entera y nuestro país atraviesa por una crisis nunca antes experimentada, generada por una pandemia sanitaria que ha resquebrajado economías, instituciones y en general ha desnaturalizado toda una forma de vida y que para solucionar esta crisis, tanto autoridades como pueblo entero, tienen que conducirse con muchísimo cuidado y cautela, motivo por el cual, tratándose del Parlamento nacional se exige mayor prudencia en la toma de sus decisiones y abandonar estos intereses que se encuentran al margen del interés nacional pues definitivamente tendrán que ser materia de denuncias o procedimientos judiciales una vez terminado el mandato presidencial.

Las consecuencias de una vacancia presidencial en el escenario en que vivimos, serían catastróficas por cuanto en el aspecto económico, la destitución de un presidente y todo su gobierno generaría una incertidumbre atroz, no solo en el comercio y en la actividad económica del día a día sino más bien en las mega operaciones financieras que maneja un Estado con los inversionistas nacionales y extranjeros, pues se generaría zozobra que podría inclusive precipitar la venta de los bonos soberanos que tiene el Estado peruano, generando tasas de interés altísimas (por la pérdida de estos bonos) que afectaría al mercado financiero interno y directamente a todos los peruanos usuarios del sistema bancario; inclusive, esta incertidumbre económica y financiera generaría la súbita alza del Dólar americano como ya lo estamos experimentando y la consecuente devaluación del Sol Peruano, llevándonos al camino de la inflación, en el cual nuevamente el pueblo sería el más afectado.

Asimismo, de prosperar una vacancia presidencial se quebraría el desarrollo de las políticas adoptadas para el control de la emergencia sanitaria, sean acertadas o no pero existen ciertas políticas implementadas que de alguna manera están atenuando la expansión del coronavirus o Covid -19. La crisis no sería solo en aspectos económicos y sanitarios sino también en todo orden de cosas como la generación de empleos que tanto necesita el país y en la reactivación educativa a la niñez y juventud nacional.

Finalmente, prudencia ante el precario Congreso peruano que más allá de populista no tuvo otra característica ni repercusión en el corto tiempo de vida política que tuvo. Hasta la próxima semana.