CAMBALACHE DE ALIANZAS POLÍTICAS

Viernes 16 de Octubre del 2020 | 8:00 am

Conforme avanzan los meses y se acercan los actos preparatorios para las elecciones generales del 2021, todos los ciudadanos de a pie comenzamos a observar el cambalache de alianzas políticas y los acomodos partidarios, los esfuerzos patéticos de muchos políticos por lograr un espacio en planchas presidenciales y listas congresales.

Alianzas antinaturales, sin sentido, que nada pueden ofrecer a la nación peruana, con las mismas caras de siempre y éstas con sus propias ambiciones y “figuretismos”, empachándonos a todos con sus clásicos discursos, candidatos presidenciales invitados que nunca hicieron vida partidaria y en general todo un despliegue de nuestra clase política sin rumbo y desesperados por mantenerse en una vitrina mediática que les permita una posición “expectante” y, lo más lamentable, que muchos de ellos no responderán a los grandes intereses del país sino que responderán a grupos de poder económico, intereses de gremios y microempresarios que les financiarán la campaña por lo bajo, esperando la devolución de favores, mañana más tarde.

Si bien es cierto, las alianzas políticas se han dado en toda la dinámica de la historia democrática del país y de eso se trata la política, de buscar consensos, no es menos cierto también que muchas alianzas han fracasado por ser antinaturales, como por ejemplo las históricas alianzas de las izquierdas que nunca lograron nada o la del fracasado FREDEMO en los años noventa, que resultó ser un frente político totalmente artificial con un escritor que hasta ahora llora su derrota o la frustrante alianza entre el PPC y el APRA, que de bailes disforzados no pasaron y, otros casos más que nos vienen a confirmar el poco tacto político de las dirigencias para generar estas famosísimas alianzas que solo son para la ocasión electoral y muchas veces para superar el fantasma de la valla del cinco por ciento de la aprobación electoral, pues caso contrario pierden su inscripción como partido o movimiento político.

Finalmente, la clase política peruana nos debe muchísimas respuestas, en gran parte, por no decir en casi todo, son los responsables de la debacle por la que atraviesa el país por sus aportes políticos desenfocados, ambiciosos, pero para sus propios intereses.

Una vez más, la ciudadanía activa tiene que expresar su rechazo a estos tirios y troyanos de nuestra política actual y que sea del propio pueblo de donde emerjan los verdaderos líderes y conductores nacionales. Hasta la próxima semana.