AHORA LE TOCÓ AL SUR

Viernes 28 de Febrero del 2020 | 9:00 am

En esta misma época, hace tres años, el norte del Perú fue devastado por el niño costero, que atacó con toda su furia a nuestro país, dejando como triste saldo más de cien mil peruanos damnificados y miles de viviendas colapsadas, sin que hasta la fecha se hayan culminado las labores de recuperación del norte de nuestro país.

Hasta hoy, las familias que fueron afectadas no han podido recuperar la tranquilidad y la normalidad de sus vidas; siguen esperando que la “Reconstrucción con cambios” tenga resultados concretos; mientras tanto, las autoridades permanecen entrampadas en burocracias, comisiones, estrategias de escritorio y mesas de trabajo que no solucionan los problemas de fondo.

Con gran tristeza somos testigos de que la naturaleza se ha ensañado con el sur: Arequipa ha sido azotada por fuertes huaicos que hicieron colapsar el terminal terrestre; la vía Cusco – Puno fue bloqueada por el río de piedras y lodo que cayó; cientos de viviendas fueron devastadas en distritos y caseríos del Cusco, mientras decenas de peruanos están reportados como desaparecidos; Moquegua está inundada, y Tacna fue gravemente afectada; Juliaca soportó lluvias que afectaron pistas, viviendas y carreteras. La pregunta es ¿Y ahora qué? Nuevamente vemos al presidente y sus ministros llegar a las zonas para “supervisar” y “evaluar” los daños; ¿pero, después qué viene? ¿Se podrán tomar medidas de emergencia para reconstruir el sur? ¿Acaso las familias y autoridades locales tendrán que esperar sentadas a que se formen las comisiones, se conforme “la autoridad de reconstrucción”, se “definan” las estrategias y todos esos términos técnicos que se quedan en documentos que no llegan al pueblo?

Ojalá que esta vez las promesas se cumplan y que se actúe de forma eficiente para apoyar a los miles de afectados; esperemos que el sur no sea abandonado y que, de una vez por todas, el Estado adopte una política eficiente para afrontar este tipo de desastres que no son ajenos a nuestra realidad. Hasta la próxima semana.