¿POR QUÉ NO PRIORIZAMOS LA VIDA?

Miércoles 4 de Septiembre del 2019 | 6:40 am

Estamos ante un escenario crítico y penoso, más de 700 neonatos han fallecido en lo que va del año (según indicó la presidenta de la Comisión de Salud del Congreso, Rebeca Cruz), por la ineptitud y negligencia del mandatario Martín Vizcarra, quien junto a su ministra del sector, Zulema Tomás, los gobernadores regionales, directores de los hospitales, han demostrado que todo es prioridad menos la vida de las personas.

Solo en el Hospital Regional de Lambayeque, entre enero y julio murieron 30 bebés por falta de incubadoras. Ahora se sabe también que, según el jefe de servicio de Neonatología del Hospital Regional Honorio Delgado (Arequipa), Mauro Sayritupac, en lo que va del año han fallecido 63 recién nacidos por el mismo problema.

Estas graves y escandalosas cifras muestran la terrible situación en la que se encuentra el sector salud. Indigna pensar que el jefe de Estado, quien se comporta como un engreído que solo busca hacer su voluntad, pretende que se “inviertan” S/ 700 millones en adelantar las elecciones al 2020, en lugar de plantear y ejecutar estrategias de prevención, además de mejorar la atención prenatal (con el personal requerido) e implementación de equipos médicos adecuados. De nada sirve tener un hospital en cada esquina si no cuenta con lo esencial para salvar una vida.

Son muchas las autoridades involucradas en la dolorosa realidad, las cuales deberán responder, aun cuando sus palabras ya no traigan de regreso a los menores fallecidos. Desde presidente Vizcarra, hasta los médicos que atienden las emergencias a diario. Todos pueden y deben denunciar las irregularidades, a estas alturas ya no vale culparse el uno al otro, hay que sancionar y actuar, pero actuar de verdad y por el pueblo, no para su interés personal.

Y hablo de ello porque, de acuerdo a una investigación de la Contraloría, en el 2018 se malgastaron S/ 1’052,880 en tarjetas electrónicas de consumo para canastas navideñas. Esos recursos que estaban destinados en parte al financiamiento de varios servicios de salud en beneficio de la población en el Hospital Regional de Lambayeque, se utilizaron en satisfacer a sus trabajadores.

Tras la denuncia la titular del Minsa, Zulema Tomás, solo anunció la compra de incubadoras y luego responsabilizó a los gobernadores regionales por la mala ejecución presupuestal que se les da anualmente para comprar equipos médicos. Habría que recordarle que el Minsa tiene la misión –y obligación- de supervisar el estado de los establecimientos de salud en el país.

Las deficiencias en hospitales a nivel nacional son innumerables. Lamentablemente el panorama antes mencionado se repite en otras regiones del Perú. Continúan muriendo neonatos y no se oye ni un mea culpa, solo prevalece y crece la crisis entre el Ejecutivo y el Legislativo, situación que nada bien le hace a los peruanos. Se necesitan reformas que prioricen las necesidades básicas de los más vulnerables, enfoquémonos en la prevención.