Dalma-Calderón

Dalma Calderón

NO BAJEMOS LA GUARDIA, EL VIRUS SIGUE AQUÍ

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La COVID-19 le puso pausa a nuestros días y terminará por infectarnos a todos, de eso no hay duda. En el mejor de los escenarios podríamos ser asintomáticos y superar la enfermedad en casa, y en el más extremo, el cual asusta, duele y vemos a diario, nos enfrentaremos a una muerte solitaria y sin una digna despedida por parte de nuestros seres queridos.

Por ello, ante el fin de la cuarentena, se exhorta a la ciudadanía a actuar con responsabilidad porque el virus sigue entre nosotros. Somos vulnerables ante un enemigo invisible, pero con miedo y encierro no lo vamos a combatir; con cuidados, sí. Dependerá entonces de cada quien, sumando esfuerzos, no volver a un 15 de marzo (día en el que se decretó estado de emergencia).

Hay quienes, aún sin compartir las decisiones tomadas (muchas de ellas erróneas) por el Gobierno del populista Vizcarra durante este tiempo, hemos respetado las medidas porque todavía creemos en una sociedad que pueda vivir en orden y con cultura de prevención.

No es momento para bajar la guardia, por el contrario, hay que redoblarla. En la nueva convivencia –una normalidad muy distinta para cada quien y la cual ya se debió interiorizar en más de 100 días de cuarentena– se mantienen restricciones y el reiterado pedido de salir para lo estrictamente necesario, utilizando mascarilla y manteniendo distancia mayor a un metro del resto. No olvides lavarte frecuentemente las manos con agua y jabón, por al menos 20 segundos, y taparte con el antebrazo al toser o estornudar. Mantén tu espacio bien ventilado y desinfectado.

Finalmente, un reconocimiento a la encomiable labor de los que siguen en la primera línea de batalla en esta crisis sanitaria, entre ellos mi prima mayor, una doctora a la que admiro mucho y que en el tiempo que duró el aislamiento le habló siempre a la familia sobre la cruda realidad que se vive desde el campo de batalla. ¡Juntos saldremos de esto!


Nota aparte: Condeno, una vez más, el hackeo de la página web de Expreso. Sin duda un atentado contra la libertad de expresión.