LOS NIÑOS, EL ENCIERRO Y LA DEPRESIÓN

Miércoles 20 de Mayo del 2020 | 7:36 am

El contrato salió sin la letra pequeña. El día que el presidente Martín Vizcarra anunció que desde el 18 de mayo los menores de 14 años podían dar una vuelta diaria, por sus casas y acompañados de un adulto, se dispararon las alarmas y se armó el debate en torno a la disposición opcional. Finalmente la decisión quedó en manos de cada padre de familia.

Pero a horas de iniciar con los paseos, entre sus idas y venidas y nuevos ensayos y error del Gobierno, el Minsa publicó la lista de zonas con alto riesgo de contagio de COVID-19 donde no podía darse estas salidas. Les mataron la ilusión a muchos por adelantarse a sacar el plan sin hablar de las restricciones y no esperemos que reconozcan su error.

No pretenderemos que los niños entiendan de cifras o mesetas, mucho menos de un colapsado sistema de salud. Pero no conversar con ellos del tema tampoco es la opción. Tengamos presente que el no tener contacto con terceros, ni jugar al aire libre por más de 60 días podrían estar afectando su salud mental.

Por esa razón consulté con la psicóloga pedagoga Carmen Solís sobre las señales que nos alertan que un niño puede estar con depresión, su respuesta la comparto textual a continuación:

“La depresión es una enfermedad mental que también puede dar en los niños. Para diagnosticarla hace falta cumplir una serie de criterios y, esto es muy importante, solo puede diagnosticarlo un profesional de la salud mental. A veces usamos la palabra muy a la ligera, nos sentimos tristes porque, por ejemplo, hemos perdido a un ser querido y decimos que estamos con depresión, cuando sentir esa tristeza en esa situación, por un tiempo prudente, es normal, es parte del duelo.

Algunas de las señales que nos pueden alertar de un cuadro de depresión en los niños son irritabilidad, todo les fastidia, les molesta, les enoja y están continuamente amargados. Cambios de conducta como pérdida o aumento del apetito, alteración de los patrones de sueño: dificultad para dormir, despertares continuos, pesadillas. En niños más pequeños puede haber regresiones a conductas ya superadas como mojar la cama, pasarse al cuarto de los papás a medianoche. Puede aparecer también dificultades para concentrarse y apatía, desgano, lo que desencadenará en una baja en el rendimiento académico y pérdida de interés en actividades que antes disfrutaba.

Ahora es importante tener en cuenta que la cuarentena por sí misma no es determinante para la aparición de depresión infantil, aunque muchos estudios demuestran que sí está relacionada con cambios de conducta y problemas psicológicos como frustración, irritabilidad o angustia”.