LA CRIMINALIDAD NO TIENE NACIONALIDAD

Domingo 13 de Octubre del 2019 | 8:00 am

Vergüenza ajena causó la excongresista Esther Saavedra y sus declaraciones sobre los  refugiados  venezolanos que se vieron obligados a migrar a nuestro país. No llegaron al Perú por turismo, cruzaron kilómetros huyendo de la dictadura chavista de Nicolás Maduro.

Fue durante su última intervención en un pleno del Congreso –previo a su disolución anunciada por el presidente Vizcarra-, que entre gritos la señora pidió cerrar las fronteras porque “un millón de inmigrantes vienen a quitarles trabajo a los peruanos. Venezolanos, malos o buenos, tienen que salir del país”.

Las palabras de una colérica Saavedra solo incrementan la discriminación y la molestia para con ellos. El ex candidato presidencial líder opositor de Venezuela, Henrique Capriles, condenó esos desafortunados comentarios  y aseguró que la fujimorista es una vergüenza para la política peruana y mundial.

En las últimas semanas se han reportado acciones xenófobas contra venezolanos, actos cometidos por una minoría (como lo son también el grupo de extranjeros que delinquen) y debemos erradicar. Un informe de la Agencia de la ONU para los Refugiados revela que el 62 % de los llaneros, entrevistados en cinco ciudades del Perú (Cusco, Lima, Arequipa, Tumbes y Tacna), se han sentido discriminados por su nacionalidad.

Hasta setiembre de este año, según la embajada de Venezuela en el Perú y la ONU, cinco millones de personas conforman el denominado ‘éxodo migratorio’. Unos 865,000 llaneros han ingresado al país, del cual el 80 % residen en Lima y Callao. Unos 370 están presos en nuestros penales, cifra que no llega ni al 3 % del total.

Asimismo es preocupante lo revelado por la activista venezolana Paula Facchin, quien señaló que a raíz del descuartizamiento de dos jóvenes en un hostal de San Martín de Porres, los actos xenofóbicos están alcanzando a los niños en las instituciones educativas. “Es lamentable que llegue tu niño de cinco años y te pregunte: mami, ¿por qué en el colegio me dicen descuartizador?”, precisó.

Las inocentes criaturas no tienen la culpa del desborde de la crisis delincuencial. El tacto que se tiene para hablar de estos temas es responsabilidad de los adultos, quienes debemos cuidar lo que conversamos frente a los menores, los mismos que luego en los colegios repiten lo escuchado en casa.

Los medios de comunicación también tienen parte de culpa en esta especie de “miedo colectivo” generado por apelar a colocar el gentilicio -venezolano- en sus titulares. El crimen y la delincuencia no tienen nacionalidad. Humanos crueles hay por todo el mundo, asimismo los hay también del grupo de nobles y emprendedores que no dañan al resto.

El Gobierno debe fortalecer las políticas migratorias, pero que quede claro que la maldad no es exclusiva de las personas del país llanero. Seamos tolerantes y hospitalarios. Nadie está exento de migrar por necesidad.

Por: Dalma Calderón.