NO HAY MAL QUE POR BIEN NO VENGA

Martes 22 de Septiembre del 2020 | 8:00 am

La pandemia de Covid-19 hace pocos meses llego también al Perú y nos está dejando decenas de miles de fallecidos y seguirán aun las muertes. Sorprendió a las autoridades de todos los niveles. Nuestros servicios sanitarios no estaban preparados para afrontar la situación; la economía sufrió un inesperado revés y está a punto de colapsar, miles quedaron sin trabajo, la administración pública está paralizada, la educación se detuvo, la informalidad laboral evidenció su desgracia, en fin, cogió a todos con falta de preparación para afrontar el mal.

Pero, como dice el antiguo refrán: “No hay mal que por bien no venga”. El doloroso hecho debe tomarse como un mensaje optimista ante aquellas situaciones que, en principio, no son buenas pero que, a futuro, pueden generar resultados positivos. No debemos quedarnos con la idea de la desdicha o infortunio. Debemos reaccionar positiva y optimistamente y afrontar el desafío que nos da la vida. Reaccionemos para el futuro aplicando nuestra acción para que podamos superar nuestras deficiencias. Es una oportunidad para superar lo que antes no se había considerado para estar preparados para afrontar toda contingencia.

Es una lección para los políticos y autoridades sin excepción, para las instituciones públicas y privadas, para quienes administran los servicios públicos, entre ellos los de economía, salud, producción, el trabajo, la educación y para todas las poblaciones para que haya organización consiente y con disciplina para que ordenadamente, individual y colectivamente, aporten y superen los males ajenos a la voluntad del hombre. Algunas desdichas se deben tornar en buenas noticias, posibilidades y logros superiores al pasado; es una oportunidad para conocer y tomar conciencia de nuestras deficiencias que pueden generar desgracias a las familias, a la sociedad toda. Debemos estar preparados para que a futuro cualquier hecho nos encuentre preparados.

Es una lección para nuestras autoridades de los tres Poderes del Estado y toda la sociedad. Afrontemos la situación actual y superemos los errores de todos. Las tragedias o los problemas pueden traer beneficios o resultados positivos a largo o corto plazo.

Debe superarse la economía del país, los servicios de salud, educación, garantizarse la producción de bienes y servicios y el trabajo, el bienestar de todas las poblaciones y que todos tengan una buena calidad de vida desde la infancia a la vejez.

No nos detengamos con excusas. Afrontemos el desafío con valor.