EL BALUARTE DE LA LIBERTAD

Sábado 15 de Agosto del 2020 | 1:18 pm

Por: Roberto Rendón 

El 15 de agosto la Ciudad del Eterno Cielo Azul cumplirá 480 años de su fundación española con el nombre de Villa Hermosa de Nuestra Señora de la Asunta aunque su poblado devenía desde los tiempos del inca Mayta Capac entre 1290 y 1320 de la era cristiana, gobernante perteneciente a la dinastía Hurin Cuzo y quien accedió al pedido de sus súbditos que al llegar al valle del Chili le solicitaron quedarse en la comarca para poblarla, pues quedaron maravillados por la belleza del paisaje y la suavidad del clima. El inca respondió “Ari qipay” (en quechua: Sí, quedaos).

Esta tierra de hermosas virtudes con sus bravíos habitantes ha hecho de su heroica ciudad un baluarte de la libertad que ha luchado llegando a brindar sus vidas en históricas revoluciones. Contemos solamente las 15 últimas entre 1834 hasta 1955 y 2002 en que defendieron la libertad y lucharon porque se respete los derechos de su población. Arequipa siempre tendrá juventudes que renueven laureles de ayer pues nunca pierden su cálida fe en la libertad.

No solamente los arequipeños se sienten horrados por este nuevo aniversario sino todos los peruanos que aprecian sus siglos de historia, su aporte por la libertad y el progreso democrático del país. Generaciones de mistiamos emigraron y llevaron el ímpetu de la gloria arequipeña no solamente al país sino allende las fronteras nacionales y continentales pues llevan en su corazón la gloria que sirve de estrella para hacer de la patria un altar.

El Misti, silencioso y eterno guardián da el marco suficiente a la ciudad que exhibe orgullosamente monumentos históricos inigualables, centros educacionales históricos de los que egresan generaciones con cálida fe y distritos que aportan al progreso de la ciudad cuyos hijos juran lealtad por su natal tierra.

Arequipeños sigan valientemente defendiendo la luz de la verdad y su ideal y mantengan en el alto Misti la bandera nacional. El Perú necesita ahora más que nunca el esfuerzo mancomunado de todos para no solamente seguir adelante sino para vencer las adversidades que nos da la vida. También luchemos por hacer de nuestro país uno en que cada niño tenga un porvenir de felicidad.

No basta la paciencia; hay que ser permanentemente activos para construir una patria libre y que entregue a sus hijos condiciones de una vida digna. Por ello, en esta ocasión rendimos nuestro homenaje nacional a la Blanca y Heroica Ciudad.