Carlos B-min

Carlos Barzola

UNA FAN INFORMADA

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Saludos para doña Lucía, seguidora acérrima de nuestras denuncias periodísticas publicadas por nuestro hermano mayor Expreso. Aquí una prueba de su preferencia.

Domingo (4.00 p.m.) Era un día domingo común y corriente, con un sol esplendoroso y calles algo solitarias.

Mi destino era el Policlínico Chincha para ver un tema de salud. Llego al pasaje de Guzmán Blanco y aparco.

Como todos mis seguidores saben yo acostumbro portar en mi parabrisas un cartel del diario donde laboro. Enganchó a mi “Negrito” y activo la alarma.

A menos de dos pasos veo pasar a una tierna señora de la mano de una joven.

De un momento a otro la señora se detuvo a observar el cartelito donde indicaba PRENSA-Expreso.

Miró bien, de un lado a otro y se soltó de la mano de la joven.

Directo me aborda y pregunta: – “¿Señor, Ud. labora en el diario Expreso?”. “Sí, claro”, respondí de inmediato.

“Entonces permítame decirle que lo felicito…” y empezó una extensa disertación de todos los hechos de la historia política donde hizo gala de sus conocimientos, claridad de exposición y apego al diario.

“Es el único diario que sostiene la verdad”, “Son valientes porque no se acobardan ante las necedades políticas”, “Diario Expreso siempre nos informa con la verdad”, etc. etc. Son solo algunas de las frases que esta cultivada señora exponía.

Lógicamente yo atento a todo lo que decía y su joven acompañante empezó a vociferar: “¡Ya pues abuelita¡ ¿Hasta qué hora te voy a esperar?”.

La dama ni se inmutó y seguía pregonando lisonjas hacia nuestras publicaciones. Se nota que la señora estaba bastante informada a tenor de su exposición.

Como siempre cargo un souvenir de la empresa, esta vez tenía dentro de mi “Negrito” tenía gorritas y bolsas.

Me acerco a la maletera de mi auto y saco una bolsa y una gorra rotulada con este fraseo: EXPRESO, siempre con la verdad.

No tienen idea, estimados lectores, de cómo reaccionó la distinguida dama. La doble mascarilla no me hizo percibir el gesto de asombro ante el pequeño presente.

Ella cogió el presente y lo abrazó, casi casi, podría asegurar que lloró de la emoción pero sus lentes oscuros no me permiten asegurar ello.

La nieta también se quedó perpleja y con un gesto de los jóvenes de LIKE, me enseñó su pulgar en confirmación de agradecimiento.

Lo único que se evitó fue el abrazo por cuestiones pandémicas.

Para esta dama, fanática del diario Expreso, eso no fue un gorrito: Fue un galardón a su preferencia y así lo entendió a juzgar por la forma como se lo llevó: ABRAZADA A SU PECHO EL PRESENTE.

Amigos, una tierna experiencia que les comparto desde las trincheras de Extra, el hermano menor de Expreso. Gracias por su lectoría que nos impulsa a seguir bregando en estas lides periodísticas… Sigo en la vía.

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