Carlos B-min
REPORTERO AL VOLANTE

TRAS EL VIRUS

Lunes 16 de Marzo del 2020 | 1:06 pm

Al cierre de esta columna me encuentro a la espera del mensaje presidencial sobre las nuevas medidas para frenar el incontenible avance del Covid-19

Domingo 15. Un domingo bastante inusual.

Salgo para realizar un recorrido por las principales vías, de paso para visitar a mis familiares directos y fui testigo de las irresponsabilidades de nuestros compatriotas al no tomar en serio el llamado del gobierno sobre las reales dimensiones de una emergencia sanitaria.

Las anécdotas recogidas a lo largo de la Av. Universitaria fueron de lo más variopinta:

Al al doblar por la Av. Carlos Izaguirre vi una especie de parque zonal donde han implementado nets de vóley y juegos para niños. Por lo menos habían 400 personas, entre adultos, jóvenes y niños. Todos jugando de lo más tranquilo sin importarles en lo mínimo las recomendaciones del Minsa para no propalar este nuevo coronavirus.

Llego a la altura de la Av. Antúnez de Mayolo y escucho que en dos locales de música selvática estaban orquestas en vivo y a todo volumen, con sus comensales dentro libando licor y bailando de lo más felices.

Al pasar por la Av. 12 de Octubre también se escuchó el sonido de una banda de músicos y alcancé a ver la cúspide de un gran árbol con regalos colgados: UNA YUNZA, pero a puerta cerrada, solo una pequeña entrada registraba la cantidad de gente danzando dentro.

A contraparte, una iglesia evangélica aprovechó el domingo para sacar todas sus bancas y desinfectarlas pulcramente. Las hermanitas estaban ataviadas y premunidas de toallas y hasta lejía para esterilizar las bancas de plástico. Buena medida.

También observé que casi todos los chifas estaban sin clientes. Uno que otro restaurante estaban con dos mesas atendidas y pude observar que había poca gente caminando por las calles. Me dio mucha tristeza ver a una ciudadana venezolana que iba a limpiarme el parabrisas y me confesó su pesar:

Señor, están diciendo que van a declarar cuarentana… ¿y ahora qué hago? Tengo que pagar arriendo, por Dios. No supe como consolarla, solo le alcancé unas monedas e impedir que me limpie las lunas. Ella entendió.

Llego a la Universitaria con La Marina y pude observar un claro cumplimiento de las normas. Mercados y galerías cerradas. Las personas distanciadas prudentemente y los negocios de expendio de comida con dos o tres comensales respetando los dos metros que exige la norma sanitaria.

A estas alturas el gobierno ha debido anunciar estrictas medidas para proteger la salud de nuestros conciudadanos. Ha respetarlas, que de ello depende el triunfo sobre este virus que tanto daño viene ocasionando en nuestro planeta… El COVID-19 no podrá superarnos. Eso lo firmo… Sigo en la vía.