Carlos B-min
REPORTERO AL VOLANTE

SIEMPRE HAY UNO MÁS BRAVO QUE TÚ

Lunes 26 de Octubre del 2020 | 8:00 am

Cuando uno transita por las calles limeñas siempre se expone a cada sujeto que se cree dueño y amo de las pistas e impone sus “normas”. Aquí una demostración de ello.

Sábado 10 a.m. Voy tranquilamente por la Av. Lima y a pocos metros de llegar al cruce con la Av. Universitaria diviso un imponente tráfico que amenazaba con detenerme por lo menos 10 minutos.

Como resultaba obvio, la mayor circulación estaba en la Av. Universitaria y en esos momentos era imposible cruzarla aunque el semáforo para nosotros marcaba en verde.

Avancé lo más que pude y cuando estuve a punto de cruzar, me sale la luz ámbar y delante mío un ómnibus de El Rápido que me cerró el paso. Si avanzaba en esos momentos sabía que me iba a quedar a mitad de pista obstaculizando a todos los que circulaban por esta inmensa avenida y tomé la decisión de detenerme ya que justo cayó el rojo. Esta decisión ocasionó que el chofer que estaba detrás mío empezara a tocar su claxon y a hacer ademanes con su brazo como exigiéndome que avance así esté rojo el semáforo para nosotros.

Yo, que no soy santo, también respondí las señas de puño del insolente. Al parecer esta reacción originó lagunas mentales de aquel individuo que sin dudarlo emprendió la marcha por mi lado izquierdo, sin importarle el polvo que levantó al subirse al montículo de tierra que había en ese sector.

Tal como yo lo intuí, este energúmeno se quedó plantado a mitad de recorrido y obstaculizó a los conductores que venían por la Universitaria rumbo a la Av. Perú. Dos tipos bajaron de sus autos y empezaron a increparle la actitud del insensato, obligándole al susodicho a retroceder y girar a la derecha, prácticamente los envalentonados conductores le obligaron a dejar libre el cruce obligándolo a ir por el carril por donde ellos iban… ¡lo desviaron de su recorrido!

En otras circunstancias me hubiera reído, pero mi corazón ennoblecido por la pandemia le trasladó al lugar del desaforado conductor que iba a la punta de los dos choferes que a punta de gritos iban insultándolo para que avance. Lo que es la vida: LO QUE HIZO ÉL CONMIGO, SE LO HICIERON, PERO EL DOBLE.

La enseñanza que puedo sacar de esta triste anécdota es la que siempre escuché a mis mayores cuando empecé a manejar: NO TE PONGAS BRAVO EN LAS PISTAS, QUE SIEMPRE HABRÁ UNO MÁS BRAVO QUE TÚ…. Tuvo razón… Sigo en la vía.