Carlos B-min

Carlos Barzola

SALVADOR

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¿Quién no sueña con antojos mientras trabaja? Eso me sucedió y con un potaje que casi a diario le rindo pleitesía: AL PESCADO. Aquí la anécdota.

Viernes (8 a.m.). Hace una semana caí enfermo con una faringitis de padre y señor mío que a nadie se lo deseo. Poco a poco fui superando mi estado de salud y lo que más extrañaba era devorar un suculento plato de pescado, en cualquier presentación, pero era imposible porque mi tos no cedía.

De a pocos me reincorporo a mis labores como de costumbre cuando de pronto ingresa una llamada a mi celular: mi gran amigo Salvador, de quien hace año y medio no sabía de él solo que estaba protegido durante la pandemia y viviendo en provincia específicamente en Caraz-Ancash.

Luego de cuadrar a la derecha hablo con Salvador y me informa que está de paso en Lima solo por una semana. Me dijo para encontrarnos en una cebichería. ¡Bingo! Justo era el plato que me había soñado hace días. ¡Increíble!

De inmediato acepté su propuesta y con algo de seguridad porque ambos estamos ya vacunados con ambas dosis. Llegó el día, nos encontramos a hora puntual y hablamos de todo, menos de política, porque siempre se termina discutiendo (Risas). Me felicitó por tener a mi “Negrito” bien conservado y límpito. Mi respuesta fue: “Cuando algo te sirve, te sirve mejor cuando lo tienes bien conservado”. Eso es verdura, fue su respuesta.

Salvador es un emprendedor nato, un hombre de negocios que empezó desde muy joven a posicionarse en este difícil mundo empresarial. Su rubro son las confecciones y no hay quien le gane en ese sector. Nos quedó tan corta la conversación en la cebichería que me invitó a ir a su empresa.

No puedo transcribir el asombro de ver una inmensa empresa que lo ha forjado a golpe de esfuerzo, sudor y fe. Ahora Salvador está “chocho” con todo lo conseguido y sus hijos ya están haciéndose cargo de la expansión. Este singular amigo no solo me salvó de cumplir aquel sueño gastronómico sino me brindó algunos tips para emprender negocios que ya los tengo en la mira.

Deje a esta gran amigo en su domicilio y un fuerte abrazo selló nuestra añeja amistad. Tuvo la gentileza de obsequiarme un poster de la Virgen María bajo la advocación de la Chuquinquirá, patrona del ferviente pueblo de Caraz. Gracias amigo… buen viaje y pronto regreso.

Pd. En breve habrán sorpresas para mis fieles amigos lectores y colegas choferes, Salvador tiene algunos presentitos que van gratis para todos ustedes. Ya les informo en la próxima columna.

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