Carlos B-min
REPORTERO AL VOLANTE

SALVADO POR UN PALITO

Lunes 3 de Febrero del 2020 | 1:15 pm

Un afectuoso saludo a la empresa de mototaxis “EL ARCA DE NOÉ” al cumplir sus 22 años de incansable trabajo. Sigan prestando ese servicio con orden, prontitud y colaboración con nuestra PNP. Ustedes son los brazos extensores para recuperar la tranquilidad de nuestro amado distrito. ¡Bien festejado, estimados!

Sábado, 2.30 p.m. Subía por un corte de camino hacia la Av. Universitaria, en la última calle libre antes del río Rímac. Solo los conocedores de la zona sabemos de esa ruta que de día es inocua. Me encontré con otros coleguitas que también empezaron a conocer esa vía y ni modo, a esperar los cuatro autos que están delante de mí.

Agudizo mi mirada y observo que un enorme camión estaba convirtiendo la pista donde normalmente entran dos unidades, en una sola. Con razón la demora. Avanzo a paso de tortuga y justo a mi lado estaba el enorme camión con una larguísima rampa por donde subía corriendo un joven llevando a cuestas un voluminoso quintal con cartones amarrados.

Todo iba bien, pero a un metro de lanzar su pesada carga, el joven estibador resbala y cae de pecho sobre el tablón que servía de rampa. Levanto la vista y observo el rostro de dolor y desesperación del joven quien estaba presionado entre la carga y la rampa. La posición del peso era tal que el joven por más esfuerzo que hacía no podía darse vuelta para volver a respirar.

Otro joven estibador al ver la escena subió corriendo a auxiliarlo, pero lamentablemente tomó una pésima decisión: se colocó en tal forma que intentó palanquear la carga de cartones para lanzarla dentro del camión usando como punto de apoyo la espalda del que ya estaba cambiando de color a morado por la falta de aire. ¡Ineptitud total!

No soporté más la escena que giraba a mortal. Me acordé de VES y la desgracia, me acordé de todos los momentos difíciles en mi vida y salí de mi “negrito”, cogí un palo que estaba tirado al costado de la rampa. Levanté la tabla buscando un punto de apoyo lateral de la carga y ¡Zas! de una sola levantada pude hacer caer la pesada carga hacia un costado.

El joven se reincorporó y al fin pudo respirar, con las justas levantó su pulgar derecho en señal de gratitud. Yo por mi parte lancé el palo a un costado y dije una lisura que no puedo reproducirla por respeto a mis menores lectores. Subí a mi auto y arranqué.

El chofer del camión no me dijo nada, el dueño del local de reciclaje tampoco, ningún chofer me apuró con el claxon… solo agradecí a Dios por darme lucidez y a mi padre por enseñarme a ser presto a la ayuda. Salí del lugar solo recordando que la vida de ese joven pendió de una decisión y esa la tomé sin aprobación de nadie, porque cuando uno quiere actuar de buena fe hay que hacerlo… Ya lo saben… Sigo en la vía.