Carlos B-min

Carlos Barzola

RELAJO DE MEDIDAS

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Esta columna me ha permitido publicar anécdotas con mensajes muy positivos, pero en esta ocasión es mi deber alertar sobre hechos que se vienen repitiendo en nuestras calles limeñas.

Sábado 9 a.m. Salgo como de costumbre a llevar diversos encargos de mis fieles clientes y en el interín me cruzo con todo tipo de vehículos y coleguitas, algunos salen muy tranquilos a manejar y otros convierten las pistas en un circuito de fórmula 1.

En un concurrido cruce me encuentro con una combi cuyo cobrador, con la mascarilla de collar, va anunciando su recorrido y llenando su unidad sin importar si se detuvo de golpe a mitad de pista o en doble fila. ¡Ay de ti si le dices algo o le tocas el claxon!, se ponen furiosos porque se creen dueños de las vías. También hay de los que se cruzan intempestivamente en diagonal y paran de golpe, esos son los más “bravos” porque consideran que tú, que tienes la desdicha de ir atrás, tienen que esperar pacientemente hasta que puedan llenar sus unidades.

Cuando empecé a manejar les confieso que sí renegaba, ahora soy un tanto más paciente pero mantengo mi cualidad de reclamón para tratar de poner algo de orden en nuestras caóticas y transitadas vías limeñas.

Lo que está sucediendo recientemente es una falta de respeto a las normas de tránsito. Muchas unidades se vienen pasando las luces rojas sin ton ni son y si tú NO haces lo mismo ya te hiciste acreedor a una asonada de cláxones y señales obcenas de “valiente” cobradores que tratan de malograrte el día por no unirte a la descomposición social.

Como ustedes me conocen, soy de los que no se dejan intimidar por la presión gracias al “barrunto” que me ha enseñado a lidiar con este tipo de personajillos, pero cuesta aceptar que la ausencia de personal policial está siendo aprovechada por los infractores.

Lamentablemente la pandemia ha traído como consecuencia que muchos efectivos ya no ronden por las vías en las horas punta y de eso se vienen aprovechando motociclistas y transportistas del sector público.

Cuando alguien me apura por la parte posterior generalmente le hago indicaciones con mi brazo para que vea que el semáforo aún sigue en rojo y ni aún así entienden y pareciera que eso los hace enfurecer más.

Otro dato. Los autos siguen saliendo con relativa normalidad cuando ya estamos en toque de queda nocturno. Los negocios siguen abiertos los fines de semana cuando ya está prohibida la movilización. Alerto a las autoridades sobre la necesidad de realizar rondas para evitar que se vaya entorpeciendo las medidas sanitarias y caigamos en un rebrote de contagios que nadie desea. Ya bastante dolor y muerte ha provocado este virus en muchas familias y está en nosotros detener esa cadena de infección… Sigo en la vía.