Carlos B-min
REPORTERO AL VOLANTE

PELEA DESCOMUNAL

Lunes 13 de Julio del 2020 | 8:00 am

Un reconocimiento a los efectivos policiales que día a día bregan por mantener el orden en las calles de nuestra capital ahora que el confinamiento llegó a su fin.

Jueves 10 a.m. Tengo que ir a entregar un encargo a Los Olivos y subiendo por la Av. José Granda llego a la Universitaria y observo una larga fila de autos, combis y camiones a pesar que el semáforo se encontraba en verde.

Ni modo, a esperar con paciencia. Esperé, esperé y esperé… pasaron 10 largos minutos hasta que no soporté más la curiosidad, apagué mi auto y salí a ver qué sucedía, era el cuarto verde que pasaba y la verdad que ya esta situación se estaba tornando insoportable.

Camino diez pasos y veo el motivo de la paralización, justo en medio de la pista estaba una moto con la llanta delantera doblada y faros destrozados. Evidentemente era un choque, pero grande fue mi sorpresa al ver que dos personas se estaban liando a golpes.

Cuatro personas pugnaban por separarlos sin éxito. Era tal la furia de ambos luchadores que no entendían razones y seguían dándose de puñetes y patadas. Varios pasajeros que se habían bajado de la unidad de transporte público empezaron a gritar: ¡PAREN YA!, ¡POLICÍA HAGA ALGO! En ese momento llega una policía femenina y poco pudo hacer para intentar separarlos.

La menuda policía llama a refuerzos por el celular en los precisos momentos que llegan dos efectivos de serenazgo que, intentaron separar a los enfurecidos contendores. La verdad que era un escenario poco agradable, ambos luchadores estaban sin camisa y llenos de sangre en el rostro. La pelea era brutal y esto obligó a aplicar otros medios disuasivos.

Un sereno se retiró su casaca y con ella prácticamente sujetó por la espalda a uno de los iracundos boxeadores. El otro peleador en lugar de calmarse aprovechó este momento para propinar certeros puntapiés a su dominado oponente. Otro sereno entró en acción y cogió del cuello al aprovechador y lo tumbó al suelo.

La pelea estuvo en pausa, sin embargo apenas se descuidó el sereno, uno de ellos se abalanzó otra vez a su víctima y empezó a darle puñetes. La gente ya empezó a gritar: ¡CÁLMENSE! ¡YA PUES! Y yo también me uní al coro. Gracias a Dios llegaron refuerzos y ya entre dos policías más pudieron controlar la situación.

Logré enterarme que el motociclista fue quien empezó la pelea porque la impotencia le ganó al ver su unidad de reparto por delivery destrozada por el impacto de una combi que le cerró el paso por ganar pasajeros. Era su medio de trabajo que terminó así y eso lo llenó de indignación haciéndole explotar de rabia. Son las herencias de esta dolorosa pandemia que ha dejado a muchos con poquísimos ingresos. Ambos fueron detenidos. Pido a Dios que estas lamentables escenas terminen pronto para recuperar la tranquilidad en los transeúntes que muchas veces circulan muy tensionados y ariscos… Sigo en la vía.