Carlos B-min
REPORTERO AL VOLANTE

“NEGRITO” TRISTE

Lunes 5 de Agosto del 2019 | 5:20 pm

Hoy al encender el motor de mi “negrito” le sentí un sonido medio raro. No era el acostumbrado ronroneo de cada mañana, en su lugar, le sentí un lastimero chillido en el arrancador…

Pongo primera y salgo despacio con tres personas a bordo. No hubo música ni palabras. El objetivo era unirme a la caravana fúnebre, o mejor dicho, acompañar en el último servicio a mi distinguida madre.

A pesar de ser domingo y feriado por Fiestas Patrias, durante todo el camino observé detalles que no lograban hacer de aquel día familiar algo festivo. El clima acompañaba tristemente el cortejo. La policía femenina de tránsito nos daba paso preferencial lo cual agradecí con un saludo militar.

Entiendo que mi querido “negrito” se resistía a entender que con este viaje hacia el camposanto estaba despidiendo a su pasajera predilecta. Tengo que confesar que las columnas más festejadas de mi hermosa madrecita fue “A mi negrito” y “Adiós, Casimiro”. La primera, una historia dedicada a todo lo que significa para el Reportero al volante este pintoresco auto negro; la segunda, una anécdota sobre un peluche-canino que evitó el suicido de una desesperada dama.

No había lunes que Manuelita Huamán dejara de leer esta columna. Era casi Ley que a las 11 a.m. se tenía que dar lectura a los renglones que integran esta publicación semanal. Era mi más ácida crítica cuando debía y felicitaba adorablemente cuando se gustaba la columna.

Cuando ya no podía leer con facilidad pedía a mi querida hermana que lo hiciera, de tal forma que no se perdía ninguna columna que guardaba en su recuerdo con memoria magistral.

Mi madre fue la que más festejo, entre toda la familia, la adquisición de este auto y se rió a carcajadas cuando se enteró el nombre puesto por este servidor: “NEGRITO”.

Cada vez que lo lavaba le decía riéndose: “Negrito limpio”. Cuando una vez recalentó dijo creativamente: “Negrito renegón”. Le gustaba que lo tuviera pulcro ya que “negrito” era su auto de traslado oficial. Les confieso que cada vez que subía a bordo siempre me cuadraba como un escolta militar y subía como una reina, como lo que realmente significó para todos los que la queremos.

Hoy toca resignarse a su partida física. Hoy “negrito” expresa con su cansino andar su tristeza por la pérdida de su usuaria VIP. Así es la vida “negrito”… la que más festejaba sus ocurrencias hoy pasó a reunirse con el patriarca Cleofás Barzola. Hoy están en el cielo y desde allí vigilarán los servicios, esos servicios de amabilidad, honestidad y prontitud.

Vamos “negrito” levantemos el ánimo para ir a rondar las calles de esta Lima que nos cobija. Adelante “negrito” aún falta mucha gente por trasladar. Fuerza “negrito” y hoy más que nunca digamos al unísono…. Sigamos en la vía.





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