Carlos B-min
REPORTERO AL VOLANTE

MÁS SABE EL DIABLO POR VIEJO…

Lunes 17 de Febrero del 2020 | 2:25 pm

Un saludo a mi promoción Elda Manrique, coprotagonista de esta columna y un fuerte abrazo para los cumpleañeros René Rivera y Edwald Celis miembros del prestigioso colegio Ricardo Bentín.

Lunes 8.30 a.m. Manejar a diario se vuelve a veces algo rutinario y esta vez decidí ser pasajero para cumplir con un encargo. Subo a la popular línea San Germán, esos moraditos con naranja, rumbo a la Av. Rafael Escardó en San Miguel.

Mi primera dificultad fue no saber a cómo estaba el pasaje. Le alcancé una moneda de dos soles al chofer-cobrador y me dio S/ 0.50 de vuelto. Avanzo y siento una “jaladita” de polo y un sonoro: ¡Hola Barzola! Volteo y veo a mi estimada amiga de colegio, Elda Manrique.

Una señorita que estaba al costado de ella se pone de pie y me dice: ¡SEÑOR, TOME ASIENTO! (Azu, ya estoy tío, pensé de inmediato). Agradecí el gesto pero preferí viajar de pie. Una señora ocupó el lugar que me ofrecieron y empezó una larga y agradable conversación con mi excompañera de carpeta del colegio 3037.

Todo iba bien cuando de pronto veo que el ómnibus se desvía de su ruta habitual. Dobla de la Av. Faucett hacia la Morales Duárez, como yendo al Callao. El desvío afectó a otras unidades y se originó un tráfico infernal, sumado el sol apocalíptico de la hora.

El ómnibus se fue hasta la Urb. Dulanto donde también había tráfico. ¡Qué caos, por Dios! En ese momento extrañaba a mi “negrito” que ya me hubiera sacado de ese apuro escabulléndose por las calles. Pasaron 10 minutos y el carro no se movió ni un milímetro. La gente empezó a bajarse para ir caminando de nuevo hacia la Faucett.

El policía de tránsito de acordó de nosotros y ordenó avanzar, ¡por fin!, el ómnibus avanzó y agarró nuevamente la Av. Faucett. Vi que ya estaba con 15 minutos de retraso y seguía conversando con mi amiga Elda, cuando al llegar al cruce con la Av. Argentina, un efectivo policial indicó al ómnibus que voltée a la derecha hacia la Av. Argentina. ¡Noooooo, otra vez nos desviaron! Ya parecía una pesadilla por la fila interminable de camiones de carga de esa zona.

Comencé a contar los camiones que estaban en fila y calculé que de allí no sabía en menos de media hora… No soporté más y se me salió mi alma de chofer apurado. Fui a hablar con el conductor y le dije que tome un corte hacia la derecha. Gracias a Dios me hizo caso. Los pasajeros me miraban como bicho raro pero nadie protestó. Indique otro giro a la izquierda y ¡ZAZ! salimos a la altura de un grifo con la pista libre. Todos respiraron tranquilos y me sentí un minihéroe.

Mi solidaridad para todos los que circulan por esa zona… Sigo en la ruta.