Carlos B-min
REPORTERO AL VOLANTE

MADRE E HIJA

Lunes 10 de Junio del 2019 | 3:41 pm

Una historia que me conmovió sobremanera.

Sábado 11 a.m. Regreso del grifo luego de haber llenado de combustible a mi “negrito” y revisado sus llantas, cuando de pronto unos zarandeos entre dos mujeres llama mi atención.

Me acerco y diviso de que el fuerte pugilato tenía como protagonistas a dos damas. La mayor estaba cogiéndose con ambas manos de la reja de la ventana y no se soltaba por más que gritaba la menor. Detengo mi auto con el fin de observar qué pasaba y caigo en cuenta que se trataba de una discusión entre madre e hija.

– Pero mamita, ¿por qué me haces tremendo escándalo? ¡Te he dicho que vamos y vamos, mamita!, gritaba la joven.

– Nooooo, hija, respétame, soy tu madre y no me puedes tratar así -era lo que respondía la señora.

Me acerco y les digo: – Por favor, no hagan tanto escándalo. ¿Qué sucede?

La joven, al notar mi presencia me miró detenidamente y se atrevió a sincerarse.

Me dijo que observe la pierna de su madre y, en efecto, se notaba que a la altura de las pantorrillas había un color morado y muy oscuro.

– Mi mamita todos los días se queja de dolor, pero no quiere ir al médico. ¡Mire todo el escándalo que hace!, me contó desesperada la muchacha.

A ver, a ver, le dije a la madre que seguía fuertemente sujeta a la reja de la ventana… Mire señora (me levanté la basta de mi pantalón para que vea los rezagos de una mordedura de araña que tuve recientemente)

Yo estuve peor que Ud. me dio fiebre y casi me voy al panteón por una bendita araña. Lo que usted tiene es celulitis, pero que se cura con medicina. No sea terca, vamos, yo la llevo. ¿O quiere seguir con el dolor?

– Meneó su cabeza y me dijo tímidamente: No, señor, no quiero que me siga doliendo.

– Entonces vamos a ver al doctor, mire señora, su hija solo quiere lo mejor para usted. Ya vio como tengo mi pierna ahora, ¿no? está sanita.

– ¿Y qué tomó, señor? -ya estaba entrando en confianza la señito.

– Me aplicaron tres inyecciones y una que otra pastilla antiinflamatoria… si no me cortaban la pierna.

– ¡Noooo, señor, no quiero que me corten mi pierna!… me dijo asustaba y se soltó de la reja.

La hija solo miraba la escena.

– Así, señora, así me gusta la gente con VALOR, vamos al médico al toque.

Logré subirla al auto y le pregunto a su hija dónde quedaba el consultorio y, para suerte mía, solo estaba a cinco cuadras.

Llegamos y la joven me dio 10 soles por la carrera. ¡Ni hablar! No le acepté. Ella insistió y para que no se demore le devolví  5, que tenía en mi bolsillo.

Un fuerte apretón de manos y una tierna despedida de la señora para que se recupere sellaron aquel momento que tuve que actuar como sicólogo Cosas de la vida…. Sigo en la vía.

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