Carlos B-min

Carlos Barzola

LOCOS DEL VOLANTE

A+

En la actualidad, los abusos no solo se dan en instituciones públicas, negocios locales, etc. también se da en la vida diaria. Es un mal que es necesario desterrarlo de a pocos.

Viernes 2.40 p.m. Como siempre, uno sale a trabajar con el ánimo al tope, pero las circunstancias obligan a cambiar de humor.

Llegó al cruce entre Jr. Tacna con Av. Universitaria y tres autos salen raudos impidiéndome que subiera a esta importante vía troncal. Caballero, esperé, incluso pasaron tres motociclistas y un ciclista. No había apuro hasta que vi el carril despejado y avancé.

De pronto un ómnibus rojo viene a toda velocidad y del carril izquierdo gira al derecho obligándome a frenar y girar el timón para evitar el impacto.

Yo quedé prácticamente cruzado en intento de subir a la Av. Universitaria.

El ómnibus no solo me cruzó, sino que frenó en seco porque tenía delante de él a un Tico que le estaba cerrando el paso. Cuando afino mi vista veo que tres carros adelante había otro ómnibus rojo de la misma empresa. Entonces caí en cuenta… La intención de este chofer que me acaba de cerrar es pasar a su compañero de empresa. Por eso avanzó locamente.

Vi su espejo retrovisor y era un muchacho quien iba al volante. No lo apuré pero sí le hice un gesto recriminándole el cruce que me había dado. Él, ni se inmutó y solo atinó a secarse el sudor con su toalla.

Cambió la luz y empezó nuevamente su loca carrera. Yo iba detrás de él y veía como no recogía pasajeros en su loco intento de adelantar a su colega de ruta. Era una frenética carrera entre ambos sin importantes el mundo exterior.

Lo colosal fue que tres cuadras adelante había un tercer ómnibus de la misma empresa que estaba con auxilio mecánico. Uno de ellos al ver la huida, levantó una toalla en clara señal que necesitaba de alguna ayuda, pero igual. Ambos choferes ni caso hicieron y siguieron creyéndose Rápidos y furiosos.

Como en esa vía siempre hay policías, no faltó un motociclista que al ver esa desesperada carrera, prendió sus luces y sirena y fue raudo tras de ellos.

Yo por conseguir la primicia de esta loca aventura no me había percatado ya que debía de haber girado hacia la izquierda para coger mi ruta. Los fui perdiendo de a pocos pero ya ahora con su policía detrás para infraccionar a estos locos del volante.

De seguro se ganaron ambos su papeleta porque esa acción pone en peligro no solo a los conductores sino a los sufridos pasajeros que tienen que soportar esta acción que es recurrente entre jóvenes choferes.

Sinceramente yo pensé que en tiempos de pandemia, donde las normas de tránsito obligan a ir con la mitad de la capacidad para el transporte público, esto había terminado, pero veo que me equivoqué… Sigo en la vía.

Suscríbete a nuestra versión digital AQUÍ

Sigue al Diario Extra en sus redes sociales de FacebookTwitter e Instagram.