Carlos B-min

Carlos Barzola

LLANTA SONORA

A+

Un saludo especial a todos los seguidores de estos encuentros semanales, de manera especial a mis lectores que guardan cuarentena debido al incremento de contagios con esta variante Ómicron. A cuidarse mucho. Con fe y optimismo saldremos adelante.

Jueves (10.00 a.m.) Retornaba del distrito de Surco rumbo al Cercado de Lima. Tomo el zanjón como vía más rápida cuando a la altura del puente Angamos escuchó un sonido estruendoso en la zona posterior derecha de mi “Negrito”.

Un ensordecedor TA, CA, TA, CÁ me hizo pensar en que se había pinchado mi llanta.

Lo malo que el sonido insoportable me agarró justo cuando estaba pasando por el centro de los carriles de esta vía rápida.

Tenía vehículos a ambos lados así que ni modo, solo me quedó disminuir la velocidad, encender mis luces intermitentes y esperar a que me den pase para pegarme a la derecha.

El sonido seguía y cuando veo un espacio, ZAZ giro a la derecha y busco una zona donde revistar el neumático.

Me quedé subido a la berma, detuve mi auto y salí con mucho cuidado a ver qué pasaba con ese sonido rarísimo.

Me lanzo al suelo para ver la parte posterior de la llanta afectada y no pude notar nada extraño. El neumático estaba con aire y se veía bien.

¿Qué raro? Dije para mis adentros. “No hay nada”. Pensé que había sido una rama, un cordel o cualquier objeto que se había enganchado, pero nada.

Inicio la marcha con algo más de tranquilidad y me incorporo al carril de la Vía Expresa, cuando se pronto otra vez empieza el ensordecedor sonido.

¿Qué será? Bueno, como en medio del zanjón no podía quedarme decidí llegar hasta la altura del Estadio Nacional para buscar un auxilio.

Al llegar al coloso de José Díaz, de un momento a otro, el sonido cesó.

Como por arte de magia, mi “Negrito” seguía feliz su ruta rumbo a casa. ¿Qué habría sido? Me preguntaba a cada instante.

Llego a casa, me aseo y seguía pensando en ese sonido.

Como no puedo tener el auto bajo ningún riesgo, decidí ir al llantero. A pocas cuadras de llegar a mi destino noto que el carro se vuelve más pesado.

La llanta sonora se desinfló de un momento a otro. Llegué con las justas a la llantería.

Cuando extraen la llanta se descubrió la falla: Un listón de jebe de la parte interna de la llanta se había desprendido y eso fue lo que golpeada el guardafango posterior. En un momento dado esa especie de correa se cortó y por eso se paralizó el sonido.

En suma, la llanta anunció su urgente reemplazo de una manera muy peculiar, prácticamente pidió cambio a través del traqueteo previo.

Hoy acabo de comprar dos llantas nuevas y agradezco a Dios por haberme pasado la voz sobre su desgaste de esa manera tan notoria… Sigo en la vía.

Suscríbete a nuestra versión digital AQUÍ

Sigue al Diario Extra en sus redes sociales de FacebookTwitter e Instagram.