Carlos B-min
REPORTERO AL VOLANTE

IRRACIONALIDAD MORTAL

Lunes 24 de Agosto del 2020 | 8:03 am

Antes de empezar esta columna quiero expresar mis condolencias a los familiares de las 13 víctimas de la tragedia ocurrida en Los Olivos. Muchas vidas jóvenes apagadas que dejan dolor entre sus padres y familiares en medio de esta terrible pandemia.

Sábado 9.15 p.m. Salgo como todos los días de mi centro de trabajo y cuando estoy a punto de subir a mi “negrito” me doy con la sorpresa de encontrarme con una estampida de patrulleros que venían muy rápido en medio del ulular de sus sirenas.

De inmediato saco mi celular para registrar en video tan inusual escena, grabé como un minuto porque las seis unidades venían tan rápido que al dar la curva donde yo me encontraba levantaron una nube de polvo que me obligó a ingresar a mi auto para protegerme.

Ya una vez dentro pensé: Dios mio, qué emergencia se habrá desatado para que tantos efectivos vayan a tamaña rapidez. Mi alma de reportero me impulsó a encender a mi “negrito” y sin calentarlo puse primera para ver si podía seguir aquella caravana y quizás -soñar no cuesta nada- recoger una exclusiva para el medio donde laboro.

La fila de patrulleros se enrrumbó por la Av. Argentina y cuando agarró la Av. Universitaria cogieron tal velocidad que me fue casi imposible seguirlos.

Ya mi osadía se vino al suelo cuando llegamos al semáforo donde solo yo me detuve. Ellos sí, como es su trabajo, pasaron sin bajar el acelerador por aquel cruce. Como comprenderán, ya a tanto no me podía arriesgar y vi como la caranava se iba alejando y solo atiné a orar por ellos y por los resultados de la emergencia.

Ya con algo de nostalgia encendí la radio para escuchar si había algún reporte y me fui despacio hacia mi casa. Al promediar las 11.30 la noche actualizo mis redes sociales y veo un portal web dando cuenta de la tragedia que había ocurrido en la discoteca de Los Olivos. Ajá –me dije- esa es la emergencia. No puedo confirmar ni desmentir si ese contingente de patrulleros con quien me crucé al salir del trabajo iban a apoyar ese operativo, pero por la cantidad, hora y dirección que tomaron me atrevería a afirmar que sí era un destacamento de apoyo. Ahora que he logrado informarme al detalle, elevo mis oraciones por la familia policial, por el reportero, camarógrafo y equipo de producción que cubrió aquel infortunio.

Al culminar esta columna solo puedo manifestar que no culpo a las víctimas de esta tragedia, pero eso no resta la irresponsabilidad en que incurrieron. Todo el peso de la ley sobre los organizadores de lo que significó luego esta macabra convocatoria. Hago votos por una sociedad más civilizada en la cual se privilegie la vida…. Sigo en la vía.