Carlos B-min
REPORTERO AL VOLANTE

EL ORDEN LLEVA AL ÉXITO

Lunes 24 de Febrero del 2020 | 1:15 pm

Pocas veces utilizo este espacio para saludar a un amigo. Esta vez lo haré por tratarse de alguien cuya vida profesional puede servir de inspiración a muchos de mis lectores.

Sábado 10.30 p.m. El “negrito” tenía una comisión algo larga. Había que llevar vajilla y pintorescas ollitas de barro para un catering de un cumpleañero. Ni modo, cuando hay que trabajar hay que hacerlo así el destino sea “Ñaña”.

Mi auto lo cedí a otro conductor para cumplir el objetivo. El “negrito” como siempre se portó a la altura de las circunstancias y llegó puntual. Mi hija es la que ahora se dedica a estas tareas junto a su madre y tía expertas de la culinaria regional.

El cumpleañero es Sandro, un hombre que nació para médico. Lo conozco desde antes que se dedicara a la medicina. Siempre ordenado, siempre acucioso, siempre detallista. La primera vez que tomé contacto con él fue cuando había ingresado a la UNFV, universidad donde también estudié.

Chancón como él solo. Siempre se fijaba metas y vaya que lo cumplía. Aquí voy a narrar algo que sé no me lo perdonará, pero igual lo expongo: Dentro de mis varias ocupaciones también me he dedicado a la elaboración de libros y revistas para parroquias y como él estaba estudiando quería ayudarse económicamente con su carrera. Lo tuve en mi taller en varias ocasiones. Me gustaba que viniera porque había desarrollado una técnica realmente asombrosa.

Sandro había logrado calcular los segundos que le tomaba compaginar un libro. Había hecho una fórmula matemática de las vueltas que daba recogiendo hoja por hoja y cuando le pregunté para qué hora ya habría de acabado de compaginar el medio millar de libros pendientes, me respondió viendo sus apuntes: “Mira Carlos, a las 3.45 p.m. está todo terminado”.

Su precisión fue lo que me llamó la atención. Yo como soy curioso me quedé a ver si realmente acababa a esa hora y ¿qué creen? Regresé a las 3.40 p.m. y solo le faltaba 10 vueltas. Noooooo, dije, este Sandro es un genio. Ojo, no le gustaba que lo ayuden, él solo se batía con el trabajo de compaginado.

Tuve la suerte también de colaborar en la redacción de su tesis dado mi exacerbado apego por la ortografía y buena redacción. Sustentó y a la primera obtuvo la aprobación del jurado. Logro de él.

Sandro es un excelente profesional, muy querido por muchos, muy humano. En el Loayza todos lo saludan y él no cesa de darle la atención a cada uno de los que le pasan la voz. Es ordenado hasta en su fiesta. Todo está calculado al detalle, creo que hasta los pasos de baile por canción los contabiliza, es increíble como el orden lo ha llevado al éxito profesional.

Acabada la reunión con sus colegas y familiares, emprendimos el retorno a Lima con la satisfacción de haber participado de una onomástico de alguien que sirve de inspiración a mis hijos y a este servidor. Gracias Sandro, gracias Doc por demostrar con sus actos que EL ORDEN LLEVA AL ÉXITO… Sigo en la vía.