Carlos B-min
REPORTERO AL VOLANTE

CORAZÓN DE PIEDRA

Lunes 27 de Abril del 2020 | 8:30 am

La grave situación que atraviesa el país debido a esta terrible pandemia a despertado la solidaridad de muchos peruanos… lamentablemente, no en todos.

Miércoles, 7.00 p.m. Revisando información referente al avance del virus paso fugazmente por las redes sociales y veo una noticia que literalmente me partió el alma.

Circulaba una foto donde se comprobaba el desalojo de una joven madre con su pequeña hija en brazos. No lo podía creer. Obtuve mayor información sobre el particular y, como todos, no pude contener mi indignación: HABÍAN ECHADO A LA CALLE A UNA INDEFENSA MADRE CON SU PEQUEÑA HIJA POR NO PAGAR EL ALQUILER DE UN CUARTO. ¿Eso tiene lógica en estos momentos? ¿Puede haber gente tan desalmada que no le importa lanzar a la calle a una bebita de cuatro meses? ¿Acaso la dueña no tiene corazón?

No contenta con ello, lo más perverso fue la actitud de lanzar las pocas pertenencias de esta humilde madre a la pista y baldear la vereda en una clara actitud de considerarlas antihigiénicas. ¡HUMILLACIÓN TOTAL!

Como siempre se asegura –y yo comparto esa afirmación- Dios nunca olvida a sus criaturas desprotegidas, aparecieron vecinas con gran espíritu de solidaridad que actuaron de inmediato y procuraron asistir a esta desconsolada madre. Una generosa familia decidió acoger a estas humildes personas asignándole un cuarto provisional mientras se piense en otra salida.

Uno a uno fueron sumándose almas caritativas que decidieron apoyar a esta criatura y a su madre agenciándose de un apoyo económico para solventar la alimentación del día. La verdad que son personas que tienen un corazón de oro puro porque esta madre llegó a afirmar que no tenía un sol para el sustento del día.

Desde mi posición pude organizar una minicampaña que terminó convocando a otras empresas periodísticas que se hicieron presentes donando víveres. Mi “negrito” también participó de esta asistencia volcándose conmigo a las calles a recoger los alimentos que se pudo reunir aún en toque de queda.

No tienen idea, estimados lectores, la cara de gratitud de esta joven madre y los efusivos manoteos de la niñita de escasos cuatro meses. Es reconfortante saber que podemos ser útiles para estar prestos a estas emergencias.

La campaña continúa, los amigos siguen sumándose para apoyar a esta niña y su esforzada madre que vendía quinua y maca en la esquina del barrio y que ahora, por la cuarentena, no puede generar ingresos.

Gracias, infinitas gracias a todos los bienhechores que se sumaron a esta campaña solidaria. El Perú tiene gente de oro más que corazones de piedra.

Me siento muy orgulloso de todos ustedes y hoy más que nunca puedo afirmar que saldremos de esta difícil situación. El Perú es grande y su gente más… Sigo en la pandemia.