Carlos B-min
REPORTERO AL VOLANTE

¡COBARDES, POR ESO EL PERÚ ESTÁ CÓMO ESTÁ!

Lunes 8 de Julio del 2019 | 10:10 am

Sin duda alguna los limeños andan con los nervios crispados, prueba de ello es la siguiente anécdota que les comparto.

Viernes 11:05 p.m. Iba a recoger a un pasajero que siempre traslado todos los viernes a esa hora. Me dirijo por la avenida Wilson, cruce con avenida 28 de julio, hasta llegar al semáforo, cuando de pronto una cúster se me adelanta y se coloca al frente mío ocupando los dos carriles.

Como el semáforo había cambiado a rojo, puse freno de mano y esperé tranquilamente el cambio de luz; tiempo que aproveché para llamar a mi pasajero diciéndole que en cinco minutos llegaba al punto.

Cuando la luz cambió a verde, pongo primera y me alisto a salir; grande fue mi sorpresa al ver que la cúster que estaba delante mío no se movía, porque estaba llamando a pasajeros. El cobrador ni se inmutaba por subir a su unidad. En esos precisos momentos empezó a cundir la desesperación de todos los conductores que esperábamos que la bendita cúster avance..

Una sintofia de ruidos de claxon empezó a sentirse en esa esquina. Estaba por cambiar nuevamente a rojo cuando de pronto dos iracundos choferes salieron a protestar. Uno fue de frente al cobrador y lo llegó a sacar de la cúster a punta de insultos; el otro chofer fue por el lado del conductor de la cúster para hacer lo mismo.

Se armó un bururú barará de proporciones, a tal grado de que tuvo que intervenir un motorizado para detener la pelea.

Todo era gritos, silbatos y sonidos de claxon porque ya teníamos tres minutos detenidos en esa esquina.

En ese momento tuve que llamar nuevamente a mi usuario para informarle que me iba a tardar unos minutos más, por el percance en la vía.

De manera inesperada, el chofer que había golpeado al cobrador vino enfurecido a gritar a todos los que estábamos esperando a que se despeje la zona: ¡cobardes, porque no reaccionan, por eso el Perú está cómo está, por gente cobarde, como ustedes!.

Subió a su auto y cerró de un tirón su puerta y arrancó bajo la mirada sorprendida de todos los que recibimos su jalón de orejas.

La zona se despejó y fui directo a recoger a mi pasajero que me estaba llamando por la demora. Al llegar le expliqué lo sucedido y solo meneó la cabeza.

Gracias a Dios, al siguiente viernes que fui a recoger al usuario había tres policías de tránsito y de la DGTU despejando cualquier intento de que alguna cúster obstaculice la vía como la semana anterior.

Tenía que pasar un hecho violento para que las autoridades tomen cartas en el asunto… sigo en la vía.

Encuentra más contenido como este siguiéndonos en nuestras redes sociales de Facebook y Twitter.





Optimization WordPress Plugins & Solutions by W3 EDGE