Carlos B-min
REPORTERO AL VOLANTE

BROMA ESTÚPIDA

Lunes 13 de Mayo del 2019 | 3:42 pm

Los tiempos actuales han cambiado para mal. El clima de inseguridad ha crispado terriblemente los nervios de los peruanos a tal punto que ya no podemos controlar nuestros impulsos en salvaguarda de contrarrestar la maldita delincuencia.

Sábado 4.30 a.m. Luego de una ardua jornada me apresto a llenar el tanque de GLP de mi “negrito” para dejarlo OK para el día siguiente.

Me enfilo hacia un surtidor de este combustible cuando se pronto escucho un grito desesperado de una jovencita. Volteo a mi izquierda y, en efecto, veo el violento forcejeo por arrebatarle el celular a esta muchacha que estaba con su acompañante quien se encontraba sentado en la vereda sin atinar a nada.

En esos momentos mi reacción fue instantánea, cogí fuerte el timón, pongo primera y acelero a toda máquina, las llantas rechinaron por la fuerza con que salí y prendo las luces altas para “corretear” al supuesto delincuente.

Vi al joven que corría por el medio de la pista y ya lo tenía a punto de tiro. Mi idea era golpearlo con el parachoques para evitar que fugue. En eso veo que el joven intuye mi violenta decisión y se para en seco, enseñándome la palma de su mano en señal que me detenga y con la otra mano tapándose los ojos por el fuerte brillo de mi faro.

Ya lo tenía a escasos dos metros, listo para golpearlo (yo solo quería que el supuesto delincuente no se salga con las suyas) y si eso me obligaba a una medida drástica, les juro, estimados lectores, que así lo haría.

En eso escucho el grito de la joven “asaltada” que se escuchó en toda la silenciosa cuadra: “SEÑOR, ES UNA BROMA, ES UNA BROMAAAAA”. Yo me quedé en la nebulosa por un segundo, tratando de discernir qué estaba pasando. Mi reacción fue frenar abruptamente, cuando en esos momentos el joven “supuesto delincuente” se resbala y cae al pavimento.

La chica y su acompañante fueron a ver si le había pasado algo al amigo GRACIOSO, que se prestó a la broma del raqueteo.  “Jóvenes imbéciles”,  dije en mi interior.

Los confieso, estimados seguidores, que me quedé por unos segundos con los brazos sobre el timón, pensando en la desgracia que iba a ocasionar, mi respiración se aceleró y solo atiné a agradecer a Dios y a mi padre por darme una rápida reacción y frenar.

El joven resultó ileso pero bastante asustado… se me acerca y me dice: “Disculpe señor, mil disculpas”. Yo estaba mudo. Solo los miré de reojo y pensé: “Idiotas de m… pude cometer una desgracia, qué broma tan estúpida”.

Reaccioné y di vuelta para dirigirme al surtidor de gas donde la muchacha que atendía me dijo: “Señor, de buena que se ha librado, pero qué chicos tan tontos”. Yo seguía mudo y solo le indiqué que llene el tanque… Me fui del grifo pensando mil cosas… Sigo en la vía.

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