Carlos B-min
REPORTERO AL VOLANTE

AL “NEGRITO” SE LE RESPETA

Lunes 21 de Septiembre del 2020 | 8:04 am

Se desactivaron confinamientos, pero no solo salieron los ciudadanos de bien, sino también los delincuentes que no respetan el esfuerzo ajeno.

Viernes 11 p.m. Salgo luego de una jornada periodística-política de esas que no se olvidan, camino hacia mi “negrito” y noto que las luces de la alarma están tintineando. Me toco la cabeza pensando: ME ROBARON ALGO, apuro el paso.

Preocupado desactivo la alarma y noto algo medio raro a la altura de los espejos laterales. Observo detenidamente, palpo y confirmo mi sospecha inicial: se robaron las bases triangulares que están antes de los retrovisores. ¡Qué indignación!

Voy al otro lado del carro y verifico que no está la misma tapita. Como era de noche no se notaba mucho. Esos granujas vinieron con un desarmador y de un solo golpe se llevaron estas piezas de ni querido “Negrito” con razón estaba activada la alarma.

Este último sábado entro a una página de repuestos y me tardé como 40 minutos en ubicar algo que se le parezca, teléfono ocupado. Tenía que lavar mi auto y como el agua que le rocían es a presión pensé que por la falta de esa tapita podría filtrar el agua y averiguar mi vehículo, de allí el apuro.

Como nunca me han robado, no supe ni cómo se llamaba esa cosita triangular que ahora sé que se llama guarnición assy. Amigos, es toda una odisea ubicar ese repuesto. En internet hay muchas opciones, pero vaya a saber uno si son formales o no así tengan toda la facha de seriedad. Consulté con mi mecánico de cabecera y me recomendó una dirección que preferí no ir porque ser una zona picante, además yo no aliento la delincuencia.

Un vecino que se dio cuenta del detalle que le faltaba a mi auto me pasó la voz y me dijo: “Vecino yo tengo un amigo que le puede conseguir lo que le han quitado”. Yo le respondí que no compro cosas robadas y me dijo que era original y que lo traían de Corea. Bueno, acepté, lo llamé y me respondió que sí tenía el repuesto. Acordamos precio y me dijo que le llamaría para darme las coordenadas (¿?) pero que lo llame a un teléfono distinto. Otra vez me asaltó la duda porque usualmente no me gusta que me hagan tantas preguntas y finalmente cancelé el trato.

Al cierre de esta columna me encuentro intentando conseguir ese bendito repuesto que quizás estos delincuentes lo habrían vendido a 5 soles cada uno, pero a mi me ha significado todo un vía crucis el ubicarlo. Sigo recorriendo tiendas y como repito: NO ALIENTO A LA DELINCUENCIA comprando objetos robados… pido disculpas a mi “negrito” por esta afrenta de unos impresentables que ven en el robo de autopartes un medio de vida… ¡Trabajen honradamente car…! Perdón, me ganó la cólera… Sigo en la vía.