Carlos B-min
REPORTERO AL VOLANTE

ABUSIVOS

Lunes 20 de Enero del 2020 | 11:55 am

Viernes 7.30 a.m. Me dirigía por la cuadra 40 de la Av. Perú, cuando de pronto al llegar a la altura de la cuadra 36, justo frente al inmemorial colegio Gran Amauta, diviso una pelea.

La luz del semáforo marcaba en rojo y se notaba que dentro de una combi estaba desatándose un pugilato. Los transeúntes que estaban en el paradero avanzaron para husmear qué sucedía y se notaba que la unidad pública estaba meneándose ante la sonrisa del cobrador que era el único que estaba fuera.

Dos segundos después, y aún con el semáforo en rojo, noto que sale un anciano bastante despeinado y batiendo sus brazos. Era inocultable que él sería el personaje de la pelea. Bueno –pensé- ¿qué problemas estarán pasando en esa combi?. Como no era nada grave, me quedé tranquilo.

Lo peor vino luego. Alguien del interior de la combi saca sus brazos y coge al anciano por la parte del cuello de la camisa y empieza a jalarlo contra el chasis del vehículo, dándole golpes que terminaron haciéndolo sangrar. Fueron tres descomunales jalones que soportó el anciano, quien por el zarandeo perdió el gorro y los lentes.

El agresor, lejos de dejarlo tranquilo lo empujó de tal forma que el pobre anciano cayó a la pista en el momento preciso que cambia la luz y justo por ese lado una couster avanzaba. Se escuchó el rechinar de las llantas por la frenada y la cabeza del pobre anciano quedó a milímetros de que le pase el enorme neumático por encima.

Busqué mi celular para registrar la escena y hacer la denuncia. Cojo mi celular y me doy cuenta que el chofer de la combi mira que yo estaba a punto de filmar y aceleró a fondo. Salió disparada la unidad.

Por algo instintivo aceleré mi auto y fui a darle alcance a la combi. Yo sabía dónde estaba sentado el agresor, el abusivo. Me cegué y creo que llegué a 80 kms en segundos. Cuando estoy por tomar foto a la placa de la combi, veo que el chofer acelera sin enganchar el cambio, esto originó que saliera bastante humo de su tubo de escape, logrando ocultar la placa. Es una táctica que utilizan estas gavillas de pésimos conductores para evadir papeletas y acontecimientos delictivos.

No cedí. Dejé el celular y empecé a seguirlos. Era increíble como zigzagueaba entre autos esta combi bullera y contaminante. El cobrador iba con medio cuerpo afuera amenazando, haciendo gestos obcenos con sus manos. Claro, ellos son los reyes de las pista, ¡fantoches! La suerte no les acompañó cuando a pocos metros me encuentro con un policía de tránsito que al ver esta persecución, activó su sirena. El policía lo intervino y los pasajeros bajaron.

Yo por el tráfico, me quedé dos unidades atrás, sin poder avanzar. Quería bajarme para refrendar la denuncia pero ya era suficiente que se ganaron su papeleta porque el cobrador iba colgado de la unidad.

Paso por el costado del chofer y le hago una seña similar a la que me hizo el cobrador. Se hizo justicia… Sigo en la vía.