Alfredo Vignolo
LA ESPADA DE DAMOCLES

LUZ ROJA

Jueves 6 de Agosto del 2020 | 8:00 am

El Congreso de la República le negó la confianza al gabinete Cateriano, recibiendo así Vizcarra de su propia medicina, tras pechar reiteradamente al Parlamento, el modus operandi presidencial, es ese, es su estilo, en busca del aplauso efímero de la masa ignara y de la mano de los medios de comunicación social que se han inclinado a Vizcarra y lo único que hacen es desprestigiar al Poder Legislativo y las encuestadoras que no se quedan atrás.

En una votación histórica y con solo 37 votos a favor, 54 en contra y 34 abstenciones, pasó a mejor vida el Gabinete Luz Verde.

Lo que si sorprende son los congresistas que se abstuvieron, Acción Popular con 12 abstenciones y Alianza para el Progreso con 22, con tal actitud demuestran que no se quieren hacer responsables.

Cuando Vizcarra amenazó con el referéndum, la respuesta del Congreso fue pecharlo con el tema de la inmunidad para altos funcionarios, eso ya demostraba la tónica de la relación entre el Ejecutivo y el Legislativo; era claro que el primero ya carecía de fuerza como para imponerse ante el segundo.

La visita de Cateriano a Luis Bedoya Reyes, fue intrascendente, así como las reuniones con los partidos con representación en el Congreso.
Cateriano hizo hincapié en que promovería la inversión minera, en vez de una lucha frontal, directa y decisiva contra la pandemia del Coronavirus, el ex premier jugó a darle gestos a los empresarios, pero se olvidó que los empresarios no tienen bancada, lo básico eran las curules, los votos en el Parlamento.

Lo que sorprende es que sí se le dio la confianza al gabinete del genuflexo Zeballos, a pesar de las claras evidencias de corrupción en los sectores Salud y del Interior.

En el caso de Cateriano por un lado está el blindaje al ministro de Educación, así como a la ministra de Salud con su fanfarria de cifras que ella mismo dice y se desdice, ahora señala que se debe tomar en cuenta las cifras del Sinadef.

La responsabilidad política por la omisión de funciones durante la pandemia, recae en los ministros exclusivamente, pero…, más pesa el fajín que la dignidad.

Lo único que le interesa al pueblo es cómo superar la tragedia del coronavirus que está enlutando a tantas familias y ya está harto que Vizcarra utilice el Congreso de la República como piñata.