Alfredo Vignolo
LA ESPADA DE DAMOCLES

LA TV Y LOS NIÑOS

Jueves 13 de Agosto del 2020 | 8:00 am

La Carta Magna señala en el Artículo 14, último párrafo, que “Los medios de comunicación social deben colaborar con el Estado en la educación y en la formación moral y cultural”, sin embargo, esto no se cumple.

La Ley de Radio y Televisión (Ley No. 28278) contempla que la prestación de los servicios de radiodifusión se rige por la defensa de la persona y el respeto a su dignidad; el fomento de la educación, cultura y moral de la Nación; la protección y formación integral de los niños y adolescentes, así como el respeto de la institución familiar; la promoción de los valores y la identidad nacional; la responsabilidad social de los medios de comunicación; el respeto al Código de Ética; el respeto al honor, la buena reputación y la intimidad personal y familiar, entre otros.

El Artículo 4 sostiene que los servicios de radiodifusión tienen por finalidad satisfacer las necesidades de las personas en el campo de la información, el conocimiento, la cultura, la educación y el entretenimiento, en un marco de respeto de los deberes y derechos fundamentales, así como de promoción de los valores humanos y de la identidad nacional y el Artículo 33, especifica que los servicios de radiodifusión, sonora y de televisión deben contribuir a proteger o respetar los derechos fundamentales de las personas, así como los valores nacionales que reconoce la Ley de leyes y los principios establecidos en la presente Ley.

Basta con encender el televisor y darse cuenta que los canales de televisión hacen caso omiso a la Carta Magna y a la Ley de Radio y Televisión.

El daño emocional y psicológico que esto causa a los niños es triste y penoso; si los escolares no pueden ir a clases, no pueden interactuar con sus compañeros del colegio, su uniforme de la escuela es mudo testigo que desde el 16 de marzo se decretó el Estado de Emergencia Sanitaria. ¿Alguien ha pensado en los niños?

Mientras los noticiarios, en una competencia enfermiza, transmiten el drama, la muerte, la desolación ante la tragedia del coronavirus; la muerte y la miseria se han convertido en espectáculo nauseabundo para directores, productores y conductores de los programas de televisión y lo peor de todo tienen la insolencia de autoproclamarse líderes de opinión, líderes de la bazofia serán, donde ellos inclinan la cerviz por unsueldo.