Alfredo Vignolo
LA ESPADA DE DAMOCLES

ESTE ES EL PERÚ

Jueves 28 de Mayo del 2020 | 7:33 am

Veo atónito, perplejo y anonadado cómo las cifras de contagio se incrementan, cómo la Dra. Mazetti señala que vienen días difíciles, cómo el Gobierno prorroga la cuarentena, cómo los hospitales colapsan, cómo médicos, enfermeras, policías y soldados hacen lo posible para atender a los contagiados en los pasadizos de los hospitales y por otro tratando de controlar a una multitud desquiciada que se lanza a la calles, se puede entender la falta de dinero, la hambruna, las necesidades, pero… somos seres pensantes.

Es una vergüenza que serenos, policías y soldados correteen a la gente por los alrededores de Gamarra, por el Centro de Lima, como si esto fuera un juego, tú me chapas yo te chapo y decomiso tu mercadería.

¿Alguien en su sano juicio acaso va a ir a Gamarra a comprar una truza, para el frío o una chompa? Somos el hazmerreír ante el mundo, la educación, principios, valores y conciencia cívica no existe.

Basta ver los paraderos de transporte público, donde la gente pugna por subir e ir como sardinas, supuestamente a trabajar, llevándose el maldito virus al centro de trabajo y luego a su casa. Las medidas dadas por el Gobierno son un zafarrancho de contradicciones, como si fuera una competencia del Poder Ejecutivo, quien confunde más y hasta el propio presidente sale a pedir disculpas.

Veo con asombro las plantas de revisiones técnicas atiborradas de motociclistas que hacen delivery, los mercados donde la gente no respeta nada, no es solo los conos, es todo Lima, es todo el Perú y esto da lugar a que los contagiados suban como la espuma de la cerveza.

Sinceramente duele, apena, sorprende y frustra la actitud del Gobierno con el sin fin de los bonos, si te toca o no te toca, te inscribes aquí te inscribes haya, depende de la Reniec, no de mi sector, se cayó el sistema, la plataforma está en período de prueba y de otro lado las empresas mandan a sus casas vía correo electrónico a los trabajadores, dejándolos en la más absoluta orfandad.

Ni que decir del Legislativo que ha tomado como botín el Congreso de la República, llegando al extremo de contratar a los ex congresistas como asesores y aumentando lacarga laboral en más de mil 200 empleados, que no saben dónde están parados.

¡Ese es el Perú señores! Sin cuentos de mediodía.