Alfredo Vignolo
LA ESPADA DE DAMOCLES

CAMPAÑA DEL TERROR

Jueves 3 de Septiembre del 2020 | 8:30 am

La Presidencia del Consejo de Ministros (PCM) estrenó la campaña de comunicación “El covid no mata solo. No seamos cómplices”, que -según ellos- busca generar un impacto en la ciudadanía por medio de mensajes duros y directos, con el fin de producir un cambio de comportamiento en la población y evitar que se propague el Coronavirus.

Esta campaña representa una primera etapa de tres, que ha previsto la Secretaría de Comunicación Social de la PCM, como una estrategia de comunicación de mediano y largo plazo.

Desde el 10 de agosto, esta oficina está a cargo –y a pedido del premier Walter Martos– de Rubén Cano Mendoza, quien en el año 2011 formó parte del equipo del publicista argentino Luis Favre para la campaña de Ollanta Humala y el Partido Nacionalista, luego Blanca Rosales lo colocó como coordinador en la PCM.

En el año 2016, Cano volvió a trabajar con Favre, esta vez paraasesorar a César Acuña. El premier nos debe una explicación sobre tan singular funcionario, además, como dice Cano, la campaña se diseñó en diez días.

Esta nauseabunda campaña solo pretende sembrar el pánico, por más “mensajes duros y directos”, estos tienen que estar encuadrados dentro de la norma ética. Afirmar que es “la campaña más agresiva que ha realizado el Gobierno”, es una falacia, así como las cifras de muertos, contagiados y las innumerables contradicciones del gabinete Martos.

Manifestar que es “Una gran estrategia de comunicación de mediano y largo plazo” es otra invención, han pasado más de cinco meses y las cifras son de pavor, somos quintos en contagios en el mundo, primeros en fallecidos y solo en agosto hemos tenido más de 235 mil contagiados, sumando a la fecha más de 660 mil.

Es inaceptable una campaña del terror la cual va a afectar emocional y psicológicamente a los menores y a la gente de la tercera edad. Toda campaña debe y tiene que ceñirse y respetar la dignidad de las personas.

La Ley de Radio y Televisión preceptúa que la prestación de los servicios de radiodifusión se rige por la defensa de la persona humana y el respeto a su dignidad.

Las normas del Código de Ética de la Asociación Nacional de Anunciantes (ANDA) tienen que interpretarse en concordancia con los principios éticos que éstos deben seguir en la creación de la publicidad.

Pero…