¿QUÉ ES ACEPTAR, ASUMIR Y DEJAR IR?

Considerando el enfoque de las escuelas de filosofía Sankia y Vedanta de la India.

Domingo 22 de Noviembre del 2020 | 1:19 pm

Muchas veces leí y escuché decir “acepta” …” asume” …” deja ir” …, y quizás al igual que yo, te preguntarás qué nos enseña estas palabras en nuestra vida. Hare mi mejor esfuerzo en tratar de explicarlo como lo entiendo y aplico.

Aceptar, según el Diccionario Real Academia (RAE), viene del latín “acceptare” que significa “recibir”, tiene cinco acepciones i) recibir voluntariamente; ii) acceder a algo, aprobar; iii) recibir o dar entrada; iv) asumir resignadamente un sacrificio, molestia o privación; v) obligarse al pago de letras.

Considerando el enfoque de las escuelas de filosofía Sankia y Vedanta de la India, señalan que estamos en este mundo para recordar quienes somos (seres espirituales) y que mediante el experimentar y sentir crecemos en nivel de consciencia, por lo cual debemos “recibir”, “aceptar”, “aprobar” voluntariamente los eventos que acontecen, sin juzgar si son buenos o malos, ya que todo, sin excepción nos lleva a un aprendizaje (un “para que”).

En consecuencia, aceptamos lo que no podemos cambiar, bien porque no es posible o porque el costo de hacerlo es muy alto. En términos simples, aceptar significa dejar de pelear con la vida, aceptando e integrando nuestra “sombra” (lo que no nos gusta de nosotros mismos), personas, situaciones, circunstancias, hechos tal como se dan, sin juzgar.

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Asumir, según RAE viene del latín “assumere” tiene tres acepciones i) atraer a sí, tomar para sí; ii) hacerse cargo, responsabilizarse de algo, aceptarlo; iii) adquirir, tomar una forma mayor. Es decir, ser responsable por todo aquello que nos sucede, somos los creadores, actores y directores (el observador y “lo observado”) de nuestra película, por lo tanto, todo lo que nos ocurre lo hemos creado nosotros mismos de acuerdo a nuestra información (vibración) almacenada en nuestro inconsciente. Significa no culpar a nadie ni a nada, ni siquiera a nosotros mismos por las situaciones que nos correspondan vivir, por el resultado de las decisiones que libremente hemos tomado y por las emociones y sentimientos que experimentamos. Para ello hemos de comprender que si bien, no controlamos mucho de lo que nos sucede en lo externo, si lo hacemos con la forma en que reaccionamos ante ello. Cuando asumimos la responsabilidad por lo que nos acontece, dejamos de culpar a los demás y tomamos el control de nuestra propia existencia, abandonando la posición de victima que nos hace perder poder personal. En otras palabras, tomamos consciencia que lo ocurrido es un reflejo de nuestro mundo interno, del nivel de vibración que emanamos y que atrae ese evento; si queremos cambiarlo, debemos trabajar en nosotros, para cambiar nuestra vibración y atraer situaciones diferentes. Todo cambio inicia dentro de nosotros, y luego se refleja en lo exterior (lo exterior es solo un reflejo de nuestro interior) nunca se da en sentido inverso.

Por último, “Dejar ir” lo que no podemos o queremos modificar. Implica saber renunciar, no aferrándonos (desapego) a aquello que la razón nos dice es, en nuestras circunstancias, imposible o muy costoso de lograr. Sólo podemos dejar ir aquello que hemos bendecido, este hecho implica mucha valentía para desapegarnos sin caer en sufrimiento, simplemente es saber reconocer que se cierra un ciclo. Las personas que en estos últimos meses han visto partir a un ser querido, quizás pueden tomar mayor consciencia de estas palabras. “Dejar ir” es cerrar un ciclo, para abrir uno nuevo.

Al respecto podría ser útil recordar el hermoso pensamiento expresado por el poeta brasilero Machado de Assis: “La noche pasada, cuando tumbado dormía, soñé que una colmena moraba en mi corazón y que las abejas doradas hacían blancos panales y miel dulce de todos mis naufragios”. Todos hemos tenido “naufragios” en nuestra vida, te invito a que te preguntes ¿Cuántos paneles blancos y que cantidad de “dulce miel” haz cultivado de ellos?

Aceptar…Asumir…y Dejar ir, estimula la capacidad de dar respuestas creativas a nuestra vida, tal como es, en el aquí y en el ahora, es liberarse del pasado, dejarlo atrás, con el objeto de poder comenzar a experimentar la vida tal como es en presente, empezando entre otras cosas, a aceptarnos como somos con todo lo que consideramos nuestras imperfecciones (sombra). Sin los “naufragios” no seríamos lo que somos hoy. Si volviéramos atrás con el grado de consciencia e información que teníamos en ese momento, volveríamos probablemente a vivir los mismos eventos, porque teníamos que aprender lo que hoy sabemos. Esta es también la base del perdón: la convicción de que todo ser humano actúa dentro de las limitaciones de su nivel de consciencia y de sus circunstancias.

Carmen Lescano Silva

Profesora de Yoga, Ayurveda, Coach Ontológica.

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