FÁBULA: EL ESCORPIÓN Y LA RANA

Actividades: Lectura, reflexión y preguntas.

Fiorella Linda Gutiérrez Lupinta.
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Por: Fiorella Gutiérrez Lupinta (Terapeuta de lenguaje, escritora y artista)

Autor: Esopo/ Adaptación: Fiorella Linda Gutiérrez Lupinta/ Edades: Todas las edades.

Valores que se rescatan: Fidelidad, verdad, confianza, lealtad, respeto, consideración.

El escorpión y la rana

Era una día muy hermoso con un sol resplandeciente y un río reluciente, exactamente en las orillas, se encontraba una rana cantando la la la el sol es muy bonito, la la la… de pronto se le acercó un escorpión y le dijo:

—Amiguita rana, ¿puedes ayudarme a cruzar el río? Por favor, llévame en tu espalda.

—¿Que te lleve a mi espalda? —contestó la rana—. ¡Pero yo no te conozco! Y si te llevo en mi espalda, puedes sacar tu aguijón, y al picarme eso me podría matar. Lo siento, pero no confío en usted señor escorpión.

—No seas tontita rana—le respondió entonces el escorpión—. ¿Si te pincho con mi aguijón te hundirás en el agua y yo, como no sé nadar, también me hundiré y me ahogaré?

Y la rana, después de pensárselo mucho se dijo a sí misma:

—El señor escorpión tiene razón si me pica a la mitad del río, nos ahogamos los dos, ya que él no sabe nadar. No creo que sea tan tonto y arriesgue su vida, claro que no.

Y entonces, la rana se dirigió al escorpión y le dijo:

—Mire, señor escorpión. Lo he estado pensando muy bien y le voy a ayudar a cruzar el río. ¡Lo haré!

De pronto el escorpión se colocó sobre la resbaladiza espalda de la rana y empezaron juntos a cruzar el río, observaron el paisaje y reían juntos compartiendo historias.

Ya cuando habían llegado a la mitad de todo el trayecto del río, en una zona donde había mucho viento y remolinos, el escorpión no lo dudó y picó con su aguijón a la rana. De repente la rana sintió un fuerte picotazo y cómo el veneno mortal se extendía poco a poco por todo su cuerpo. Y mientras se ahogaba, y veía cómo también con ella se ahogaba el escorpión, pudo sacar las últimas fuerzas que le quedaban para preguntarle:

—No entiendo nada señor escorpión… ¿Por qué lo has hecho? ¿Por qué me picaste? Si tú sabes que también vas a morir.

Y entonces, el escorpión la miró y le respondió:

—Lo siento mucho ranita. No he podido evitarlo. No puedo dejar de ser quien soy, ni actuar en contra de mi naturaleza, de mi costumbre y de otra forma distinta a como he aprendido a comportarme siempre.

Y poco después de decir esto, desaparecieron los dos, el escorpión y la rana, debajo de las aguas profundas del río.

Fin.

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Moraleja 1:

«No trates de engañarte con alguien creyendo que es o puede ser igual que tú; hay personas que sacarán su maldad sin importarles las consecuencias de sus actos, ni dañarse incluso a sí mismos».

Moraleja 2:

Al igual que el escorpión, muchas veces las personas actuamos por naturaleza, nos hacemos daño a nosotros mismos y hacemos daño a los demás, pero al final nuestros actos siempre tendrán consecuencias, sin importar que estas nos destruyan a nosotros mismos.

Actividad

  1. Al terminar de leer la fábula, conversa y reflexiona con tus hijos, sobre los valores que se detallan al inicio de la lectura. Cita ejemplos de la fábula.
  2. Cuestionario: Resuelve junto a tus hijos las siguientes preguntas y cita ejemplos de la fábula y de la vida real.

2.1 ¿Por qué es importante decir siempre la verdad?

2.2 ¿Por qué es importante reconocer nuestros errores para poder cambiar?

2.3 ¿Por qué no debemos aprovecharnos de los demás?

2.4 ¿Por qué es importante ir por la vida sin provocar daño a los demás e incluso a nosotros mismos?

Vocabulario

Busca el significado de las siguientes palabras.

3.1  Fidelidad

3.2  Lealtad

3.3  Respeto

3.4  Confianza

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